Alunando

Esnobismo y vulgaridad

Tratar de construir con este nervio furtivo una habitación donde entren los arboles, despeine el sol y duerma una nube.

"Y os daré un poema lleno de corazón en el cual me despedazaré por todo lado"

" ¿Qué es arte?

- Nada que no pueda hacer un carnicero-"

miércoles, 22 de junio de 2011

Dos, tres, diez, y cien sueños, veinte tristezas que se comen a ras de contrabando con más o menos treinta y cinco caramelos rojos. Te espero, te siento, amarillo-rosa, cómprame un par de amores desquiciados algo de esquizofrenia en calma, el horror caminando tras un saludo simple. Me tomas de la mano y trato de concentrarme en el camino, avisos, publicidad barata, no eres lo que espero, pero nunca espere nada bueno. Se hace azul, verde, se terminan los caramelos y en esta tristeza se respira demasiado hondo, intento no pensar más en tu mano que suda, existe, se aferra fuerte y se agarra a la mía; que finge no estar ahí y sin embargo mueve lento los dedos como para pasar inadvertida entre algo que parezca un poco el amor. Y luego lanzas esa mirada de cienmilpirañas, docientosmilsaltamontes que no llegan muy alto y no te entiendo. Tú, me miras poniendo ojos de no entenderme pero de comprender que cuando bailo sin música es porque todo el ritmo lo llevo dentro y no se me agota el sonido interno. Reímos, es un empate milagroso entre los ojos que no se encuentran aunque estén frente a frente, sonríes y te empeñas en seguir en el camino y yo me pregunto cuánto más durara. Los abandonos nunca han tenido color porque nunca han existido. Haces preguntas sobre días, horas y fechas, y yo no sé que responderte, y preguntas algo sobre mí, algo que no comprendo a cabalidad, y entonces pienso que cuando comienzo a negarme demasiado es porque vamos en declive, y caigo en cuenta que me gusta que no te empeñes en escuchar la respuesta que quieres si no que sonrías con la que yo ofrezco, que a la final es la mía, la única que sé, la que entiendo de esto que nunca puedo definir, agradezco tu comprensión con una sonrisa de complicidad y me preparo para un adiós de septiembre, y un montón de tardes repletas de brisa en un noviembre de esos que ya no dan abasto, que dan ganas de vivir fuera y comer ventarrones, un noviembre amor de invierno, un noviembre soledad alquilada. Un noviembre al fin y al cabo.

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