Alunando

Esnobismo y vulgaridad

Tratar de construir con este nervio furtivo una habitación donde entren los arboles, despeine el sol y duerma una nube.

"Y os daré un poema lleno de corazón en el cual me despedazaré por todo lado"

" ¿Qué es arte?

- Nada que no pueda hacer un carnicero-"

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viernes, 26 de septiembre de 2014

El baño suabo (Fragmento: En tierras bajas) - Herta Müller

Es un sábado por la tarde. El calentador del baño tiene el vientre al rojo vivo. La ventanilla de ventilación está herméticamente cerrada. La semana anterior, Arni, un niño de dos años, había cogido un catarro por culpa del aire frío. La madre lava la espalda del pequeño Arni con unos pantaloncitos desteñidos. El pequeño palmotea a su alrededor. La madre saca al pequeño Arni de la bañera. Pobre crío, dice el abuelo. A los niños tan pequeños no hay que bañarlos, dice la abuela. La madre se mete en la bañera. El agua aún está caliente. El jabón hace espuma. La madre se restriega unos fideos grises del cuello. Los fideos de la madre nadan sobre la superficie del agua. La bañera tiene un borde amarillento. La madre sale de la bañera. El agua aún está caliente, le dice la madre al padre. El padre se mete en la bañera. El agua está caliente. El jabón hace espuma. El padre se restriega unos fideos grises del pecho. Los fideos del padre nadan junto con los fideos de la madre sobre la superficie del agua. La bañera tiene un borde parduzco. El padre sale de la bañera. El agua aún está caliente, le dice el padre a la abuela. La abuela se mete en la bañera. El agua está tibia. El jabón hace espuma. La abuela se restriega unos fideos grises de los hombros. Los fideos de la abuela nadan junto con los fideos de la madre y del padre sobre la superficie del agua. La bañera tiene un borde negro. La abuela sale de la bañera. El agua aún está caliente, le dice la abuela al abuelo. El abuelo se mete en la bañera. El agua está helada. El jabón hace espuma. El abuelo se restriega unos fideos grises de los codos. Los fideos del abuelo nadan junto con los fideos de la madre, del padre y de la abuela sobre la superficie del agua. La abuela abre la puerta del cuarto de baño. Luego mira en dirección a la bañera. No ve al abuelo. El agua negra se derrama sobre el borde negro de la bañera. El abuelo ha de estar en la bañera, piensa la abuela, que cierra tras de sí la puerta del cuarto de baño. El abuelo deja correr el agua sucia de la bañera. Los fideos de la madre, del padre, de la abuela y del abuelo dan vueltas sobre la boca del desagüe.

La familia suaba se instala, recién bañada, ante la pantalla del televisor. La familia suaba, recién bañada, aguarda la película del sábado por la noche


Solomon (Jacob Reynolds) - Gummo 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El hombre es un gran faisán en el mundo - Fragmento - Herta Müller

LA LECHE

Cuando Amalie tenía siete años, Rudi se la llevó por el maizal. Se la llevó hasta el final del huerto. «El maizal es el bosque», le dijo.
Y entró con Amalie en el granero. «El granero es el castillo», le dijo. En el granero había un tonel de vino vacío. Rudi y Amalie se metieron dentro. «El tonel es tu cama», dijo Rudi. Y le puso a Amalie cadillos secos en el pelo. «Tienes una corona de espinas», le dijo. «Estás hechizada. Te amo. Tienes que sufrir.»
Rudi tenía los bolsillos de su chaqueta llenos de trozos de vidrio policromados. Los puso alrededor del tonel. Los vidrios centelleaban. Amalie se sentó en el fondo del tonel. Rudi se arrodilló delante de ella. Le levantó el vestido. «Voy a beber tu leche», dijo Rudi. Y le chupó los pezones. Amalie cerró los ojos. Rudi le mordisqueó los botoncillos parduzcos.
 A Amalie se le hincharon los pezones. Y rompió a llorar. Rudi salió al campo por la parte trasera del huerto. Amalie volvió corriendo a casa.
Tenía el pelo lleno de cadillos. Todo enmarañado. La mujer de Windisch le cortó las marañas con sus tijeras. Lavó los pezones de Amalie con infusión de manzanilla. «No vuelvas a jugar con él», le dijo. «El hijo del peletero está loco. De tanto animal disecado ha quedado mal de la cabeza.»

Windisch meneó la cabeza. «Amalie nos cubrirá de vergüenza», dijo.




"Abandona las clases. Abandona los trabajos. Retira los ahorros del banco. Ahora tienes tanto tiempo como picazón en las manos. Lentamente copia todas las direcciones de tus amigos en una nueva agenda.
Pasa la aspiradora. Mastica chicles para la tos. Guarda una carpeta llena de notas.
Un párpado oscureciéndose en el costado.
El mundo como conspiración.
¿Argumento posible? Una mujer sube al colectivo.
Imagínate que organizas una historia de amor y nadie viene."
-Lorrie Moore-

sábado, 1 de junio de 2013

El Hombre es un gran faisan en el mundo (Fragmento) - Herta Müller


«La luna está enorme. Soñé con la rana seca. Estaba agotado. Y no podía irme a dormir. La rana de tierra estaba en mi cama. Me puse a hablar con mi mujer y la rana me miró con los ojos de mi mujer. Tenía la trenza de mi mujer. Llevaba puesto su camisón, remangado hasta el vientre. Le dije: "Tápate, que tienes los muslos secos".Eso le dije a mi mujer. La rana de tierra se cubrió los muslos con el camisón. Yo me senté en la silla, junto a la cama. La rana de tierra sonrió con la boca de mi mujer. "Esa silla rechina", dijo. La silla no rechinaba. La rana de tierra se soltó la trenza de mi mujer sobre el hombro. Era tan larga como su camisón. Le dije: "Te ha crecido el pelo". Y la rana de tierra alzó la cabeza y gritó: "Estás borracho, te vas a caer de la silla".»





«Sabe Dios para qué existirán las mujeres», dice Windisch. El guardián nocturno se encoge de hombros: «No para nosotros», dice. «Ni para mí, ni para ti. No sé para quién.» Y acaricia al perro. «y nuestras
hijas», dice Windisch, «sabe Dios, algún día también  serán mujeres».

domingo, 12 de mayo de 2013

Las mujeres sin sombra


Acabo de leer un artículo en internet, se llama “No te enamores de una chica que escriba”, olvidaron poner “mal” al final “una chica que escriba mal” o que escriba con los sobacos, pero en todo caso no conozco muchas chicas que escriban quien sabe, dice que esas chicas te llenaran de felicidad, no lo sé, dice que harán que las historias aburridas parezcan magnificentes no lo sé y que te avergonzarán con su imprudencia. Es básicamente una de las cosas más absurdas que haya leído en días, cinco minutos de mi vida que ya no regresaran, tiempo que ha pasado, cosas que se han ido. Pienso que aquello es por supuesto ¡mentira!, ¿quién iba a querer salir con una muchacha que escribe?, Herta Müller despierta cada mañana y piensa en su guerra, los sapos de los estanques revuelcan su pobre estomago de nobel  y sus libros aparecen por montones (o tal vez no), sobre cientos de mesas y bibliotecas, y ella es una mujer que escribe, y sus mañanas solitarias dan fe de ello, y su ex esposo Mr. Wagner sabrá decir el tipo de pesadillas que su pobre mente sostenía todas las noches imaginando a su mujer sentada en su escritorio escribiendo un cuento magnifico, escribiendo sobre la rana de tierra, él mismo viendo a su rana de tierra peinándose, no quiero pensar que la aflicción matará cualquier indicio del amor, pero sé que una mujer que escribe y lo hace bien, acaba probablemente sola, escribiendo Un Ensayo Narrativo en 29 Tangos. Salir con una mujer que escribe implicaría que una infidelidad aunque fuera falsa apareciera en un poema sin igual, hiciera famosa a tu mujer,  que tu condescendencia forzada y tu soberanía innata la maten y ella como confirmación única de su testamento parafernalico te hiciera una novela magnifica de la que no podrás zafarte jamás. No sé si las notas que Sor Juana dejaría en algunas servilletas les parecieran graciosas y ocurrentes a las otras monjas, o a sus amantes imaginarios con quienes luchaba bruscamente, mientras la gracia removía las uñas de sus pies, no sé si ahora una muchacha que escriba mantendría la fe de un hombre que la siguiera.



Las mujeres buenas ganarán el cielo, las mujeres dulces ganarán el cielo, las mujeres blandas ganarán el cielo y la mayoría de las mujeres duras también, algunas escritoras ganarán el cielo e incluso en un acto de valentía y soberbia todas las estudiantes de arquitectura ganarán el cielo,  y ¿qué tiene que ver todo esto conmigo? al final de cuentas nada, he conocido mujeres magnificas que llenarían de alegría cualquier vida, lindas mujeres que se levantan por las mañanas y cocinan, es claro que no solo las mujeres que escriben  son encantadoras, no, Silvina Ocampo levanta los brazos y se rinde, Bioy Casares no llega a su casa, le importa un carajo que Silvina sea escritora, necesita una Marina Abramovic que teja sacos de lana para el invierno, nadie lo sabe. Las mujeres que escriben lo saben, pero es difícil abandonar los libros, es difícil dejar de ir a las bibliotecas, es difícil no mirar, es difícil no salir, es difícil no morir, es difícil. Y ellas saben que el amor no radica en ningún oficio y que hay una infinitud de miradas que se hacen aunque nadie vaya a verlas nunca, jamás. La afinidad no depende en absoluto del oficio, las camareras de ojos azules también mueren solas, las estudiantes de derecho también son traicionadas, las muchachas que no leen sino el menú del restaurante también piensan que debe haber otra cosa, aunque su imaginación fuera incapaz de saber lo que es, la importancia que tiene.

El último párrafo de ese artículo decía que si una chica que escribía retaba tu mente y eso te parecía demasiado había que huir de ella,  en ese momento  me di cuenta que no se trato nunca de las chicas que escribían, al final de cuentas no se trataba de las chicas que son dulces, después de todo y la mala redacción y las frases que contrariaban un párrafo con el otro note que el articulo no se trataba de los poemas y la manía de escribir, ni siquiera tenía que ver con las mujeres, con ninguna de ellas. Después de todo el articulo se trataba apenas de los hombres que las perseguían.