Alunando

Esnobismo y vulgaridad

Tratar de construir con este nervio furtivo una habitación donde entren los arboles, despeine el sol y duerma una nube.

"Y os daré un poema lleno de corazón en el cual me despedazaré por todo lado"

" ¿Qué es arte?

- Nada que no pueda hacer un carnicero-"

jueves, 15 de diciembre de 2011


A un costado,
la gota cae,
se resbala entre naranjos,
naranjo en flor
la caricia húmeda.

Silueta de sueño,
alrededor de la cuerda un cuello,
sobre el minutero un reloj
entre el regalo una caja, con moño.

Así haremos
el mundo que menos convenga,
el revez de un deseo
el circulo de tu triangulo.

Desnudos sobre la ropa.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Oh! Eres tan ingenua aun.

La fiesta del armario comenzó.

Hay un engendrotragaalmas dando la bienvenida,
está tras la puerta
espera un montón de besos,
y no enciende la luz
porque quiere manosearle la vida
al ingenuo que se atraviese primero,
agarrarlo y meterle los dedos
hasta la faringe,
esculcar entre la respiración agitada
hasta encontrarle la infancia
y robarle la inocencia
allá va,
caminando ingenuidad.

Hay un agujero enorme aquí,
se llama silencio.

Un monstruo verde
baila y se tropieza,
hay un rinoceronte de colores que
por evitarse el hueco del silencio
ha subido hasta lo más alto
del ruido.
Un animal de centro de mesa
mira a todos extrañado
parece una cuerda templada
tiene cara de libro
pero en realidad;
es un papagayo
   desvergonzado y
           despescueznarizorejado.

La rana croa,
mira besame los pies
pero no me llenes de perfume,
bailemos la siguiente
pero no te metas en el swing,
digámonos mentiras
pero sin el nudito de garganta al final,
vamos al armario que alguien a oscuras pregunta por ti,
vamos que hay un hueco llamado silencio
y ahí es donde yo te espero.



domingo, 11 de diciembre de 2011

se fumo el ultimo cigarro y decidió no beber, 
se le expandió el cerebro 
entendió el mundo 
sonrió por dentro y por fuera, 
grito mientras reía.



El hilo que une las vidas es  delgado y fino, 
finísimo, 
un estrecho hilo  acompasa los títeres 
según la melodía de la ciudad.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Me arrincono en mí, los niños brincan afuera.


Te espero porque eres un lugar que se mueve y yo quiero llegar ti, sentarme en alguna de tus bancas. Te espero porque has dicho adiós a los prejuicios aunque hubiera sido de mentiritasysinpiedad, porque me besaste la espalda y me mordiste la nuca, y eso ha sido esplendido y muy triste.

Mírame, mírame ahora (No te lo digo como haciendo referencia a mi situación, si no para que literalmente agrandes los ojos y te voltees a verme), con un café caliente frente a mí y sin poder bebérmelo por andar tecleando y almacenándote, todo lo hago para que el recuerdo que me queda sea justo como no era de verdad, debe verse correcto y amontonado, lo hago con la endeble intención de convertirte en un lugar acogedor. Las tardes son frías, sopla despacio el viento y escribo esto con una necesidad a la que llamaremos lentitud, pronuncio cada letra, cada palabra a medida que lleno la hoja en blanco en donde se aglomeran saltamontes y grillos ruidosos. Es miércoles de velitas, la gente enciende su llamita propagadora de infancias contentas, pero yo nunca encendí la velita, nunca encendí el fuego correcto ni supe el lugar del temblor y la catarsis. Se considera una tentativa de suicidio comerse un helado de chocolate enorme mientras se camina bajo la lluvia. Pero es que no puedo agarrarme y tenderme una trampa para evitarme la vergüenza, no me da la gana de hacer lo correcto, de comerme el helado cuando hace sol, acostarme entre las cobijas mientras llueve, sentarme junto a la ventana para ver las gotas, no me da la gana de esperar el tranvía que me lleva a ti, y no me importa, al carajo, no quiero quedarme en la estación correcta.

Me descompongo. Agarré la mochila y me fui de ti hace ya mucho tiempo, haciendo de mis motivos una lasciva conducta de culpabilidad, soñándote, besando la foto de tus lugarcitos ocultos y viéndola hasta dormirme. Allá vas. Eres una ciudad que deambula.

martes, 6 de diciembre de 2011

Yo soy la vida que ya tengo, tú eres la vida que me falta.





Es exorbitante, enorme,
sucio y perfecto,
de dimensiones monumentales
veo la lluvia, las gotas caen y se desmiembran,
llueve despacito.
y yo quisiera estar afuera.

quiero llover y luego ser sol,
y luego la inmensidad y el recuerdo,
y reír.

 que ganas asesinas de estar viva.
La felicidad asoma media cara por la ventana
qué risa verla así.

ahí está el gozo
rompiendo corazones y llantos.
ahí esta saltando mientras gira y cierra los ojos,
ahí esta burlándose de mí.

necesario es perder el control,
adiós a las palabras
a estas palabras que no encapsulan mi pildorita
que no me contienen la subversión
adiós.

lunes, 5 de diciembre de 2011







Canto, 
No es normal la presión en los maxilares,
se amontona la saliva
pero no se escapa de la boca,
las palabras
se pronuncian lento. 

vocalizo mal la canción
para no dejarla salir pero ahuyentarla,
hago el intento patetico de sonreír para una guitarra
pedir una compasión que no necesito,
encontrar un motivo, 
una culpa que sea un juego de azar.

Logro sin dificultad fundirme
cantando una canción para mí misma
que debiera ser para alguien más
y lo creo 
me apropio
merezco ser participe de mí.

me acompaña un humo que arde
una negación que consiste en aceptar.
Alrededor del lago se mueve la arena
crece una planta que arrulla una gota
el letargo finito de la beatitud.

Te veo pasar en silencio,
estoy del lado correcto porque tú estas del equivocado,
Yo soy tú.


Acto uno.




Ejercicio breve:

Levantarse, mirarse al espejo,
Intentar remover potestades logrando
Apenas generar un almizcle de insuficiencias
Que marean.

Hay un holograma de colores,
Ah, era el sujeto que se ve al espejo.

Ahora resulta claro para mí
Entre el proceso de involución voluntaria
Estoy yo riendo en cámara lenta  a mitad
De una playa
Iluminada por un sol que se llama amperio.

Creerse la imagen es fallarse a uno mismo,
Fallarse es reír en cámara lenta a mitad de una playa
Iluminada por un sol que se llama amperio.

Yo digo; negarse para que nada pese
Que el mundo me venga liviano,
Y así me resulte fácil correr,
No para huir, jamás para huir,
Correr apenas por el gozo,
Correr nada más de lado a lado
En un cuarto que nombraremos inmensidad.

Cerrar los ojos,
Asumir que el holograma es mentira,
Creerlo,
Acostarse, reprimirse, reinventarse,
No volver a verse en el espejo jamás.

Fin del ejercicio.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Fotografías de Francesca Woodman

Francesca Woodman

Mira como cuelgas mi vida,
te he visto agarrada a ese sueño hace tanto, 
despellejando tulipanes,
arrancándole los pétalos 
a unas flores que se llamaban sueño.

Hay un mundo que te acomete tras esa cortina
del miedo. 

Te vi saltando charcos sobre una cama,
te oí persiguiendo liebres,
necesito que lo sepas;  
la desesperación pestañea sin que la veas, 
el ansia se pone coqueta y 
se viste de azul, creo que persigue conejos, 
o ¿eres tú?  me confundo porque ambas lucen iguales,
 estas atrapada en el país de las maravillas
o a lo mejor en el de las pesadillas.

Viene una idea volando,
se posa despacito sobre la rama.

Te regale esa escopeta para que caces ideas,
y con el rifle de doble cañón que te preste
necesito que le dispares a tus ganas de refutar esos besos
que te disparo yo en medio del alma, 
quiero que le des a todas los conceptos, 
que destruyas cualquier intento de disertación.
Sigue colgando cariño.

Eres el globo que flota y se le escapa de la mano al niño.

Te agarro fuerte, para sostenerte y detenerte,
te salvo de ti y tus llantos, 
te salvo del carnaval del horror
que anda tras de ti, 
intento librarte de lo conocido para llevarte
a lugares inventados llenos de patos invertebrados.

Sí, eres el globo que flota y se le escapa de la mano al niño.


Para Manuela.                                          .                               


Girondo.


lunes, 28 de noviembre de 2011

Noche sin fortuna - Andrés Caicedo.


Cae la tarde, la luna que vendrá a nosotros. Pasa de nuevo, mujer, porque me gustas. Te doy un pase para el cine club? un pase a mi corazón, te lo diría mejor así tengo una muralla de humo a mi alrededor, y nadie, nadie se equivoca con respecto a mí.

(...) Pero como va a ser decadencia si tengo un motivo tuyo entre mis cejas, entre mi árbol del pan, mi cinturón de Hermes, averiado y todo pero férreo en ti, si lo hubiera utilizado para amarrarte, para golpearte en la cara y azotarte en la espalda cada vez que me fallaras, cada vez que olvidaras darme la oportunidad de probarte que yo no te fallaré jamás, Eva primigenio, que me encontrarás en esta esquina a la hora que te dé la gana divina, la gana hermosa de venir a mí y estar bien, parar tu carrito Simca, abrir la puerta, tenderme la mano, reclamarme, ayudarme a parar, yo me desgonzaré y dejaré que me sobes la cabecita, porque me lo merezco, porque he esperado mucho y he sufrido, me sobarás la cabecita y me besarás el cuello, y me dirás las mil razones de tu necesidad de mí, me instruirás, me indicarás en la dirección que ahora quieres ir, la edad de las víctimas, se me da un pepino que sean en realidad los mejores amigos, en realidad, los mejores amigos míos. Ven, ven por mí.


Fragmento de la "novela" Noche sin fortuna de Andrés Caicedo

los idiotas






LOS IDIOTAS SON LA GENTE DEL FUTURO, si es que uno encuentra a un idiota que sea precisamente su propio idiota.


Están buscando a su idiota interior, nadie lo va a hacer por ellos.

La HAINE






Mientras cae al vacío, se va diciendo hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien.
Lo importante no es la caída si no el aterrizaje.



domingo, 27 de noviembre de 2011

Caminata de Domingo


Un pajarito se revuelca.
También he tenido esa sensación
de saberme distinguidamente omnipotente,
mientras camino por la calle.

Una alondra grita y se desespera.
El milagro produce culpas,
es incomodo estar de mi lado,
para eso mis verdugos
que confían plenamente en mí, aunque sea para condenarme.

Canta un zorzal sin saber.
Han sido unos minutos breves,
Menos que eso,
Solo unos segundos en que por motivos que desconozco
he creído tener algo,
ser dueña de algo que me pertenece,
tenerlo, agarrarlo con las manos, la boca y el estomago
saberlo mío, ¡algo mío¡.

Mientras camino tengo algo que se parece a la conciencia,
debe ser la conciencia,
y la tengo agarrada por el cuello.

No es nada serio, 
es risible la idea, 
no es algo que merezca una lectura
de reconocimiento, audacia y critica,
no hay nada que descubrir tras el suceso
pero ha sido glorioso. 
A mi me resulto glorioso y esplendido
que por el gozo de la celebración
o mejor por el reconocimiento de lo que pasaba
se me halla ido, 
se me fue justo en el momento en el que la entendí.

Vida esplendida.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Evolucionar constituye una infidelidad


Me sonríe mucho y  supongo que debe ser un reflejo involuntario, una reacción sin intenciones a mi  cara de contenta, tiene cara de afligido desde que lo conozco y cuando lo veo no me aguanto las ganas de decirle que se asome a mi casa a cantar un rato, Está sentado en el sillón naranja, cita a Baudelaire; me dice que ha llegado al otoño total del pensamiento, pero yo le digo que si de verdad es así apenas es el primer otoño, que su vida debe funcionar con las estaciones por años como en la vida real, y que no son las estaciones de toda una vida. Me sonríe otra vez, se me acerca, me mueve el cabello y me lo acomoda tras la oreja haciendo que las palabras me entren frías más por el viento que sopla rápido y alcanza a entrar por la ventana que por lo que me dice; ¿Cuanto crees que tarda una vida?, ¿cuánto crees que dura? ¿Años, horas, días, cuánto tiempo aguantas viva? ¿Cuánto tiempo puede uno mantenerse vivo, y que implica eso?, no respondo a eso porque... no se la respuesta, no he elaborado ningún plan, y sobre eso no he querido tener un dialogo recio conmigo, un dialogo con el objetivo de matar, de matarme a mí misma, a la otra voz que intenta pelear y defenderse en mi cabeza, no tengo más que un montón de disertaciones a pedazos, de pronto por el constante cambio que no puedo detener, no puedo pararme a abrazar una creencia y mantenerme pegada a ella cientos de eternidades, no sé cómo se hacen esas cosas ni como se alcanza el punto máximo de una idea, me parece discutible el hecho de que se pueda llegar a la cresta de la ola y quedarse ahí convencido de algo, probablemente eso me hace algo más que un poco inferior,  todo eso lo pienso ahora que repaso el asunto, que lo visualizo a él viendo por la ventana, ahora que puedo ordenar  todo y hacer un recuerdo de lo que paso, un recuerdo de lo que pude ver yo, lo que alcance a percibir, hago eso ahora que no hay que darle solución a nada si no que lo único que se mantiene es el interrogante, ahora que nadie espera una respuesta ni busca a Dios entre la almohada. Me acomoda otra vez el cabello, son las 11:45 pm y se canso de escuchar a Morrison que esta ebrio y canta con el micrófono dentro de la boca. No sabe qué hacer, se para, baila un poco, enciende el teclado, yo le digo que lo toque bajito, él no sabe tocar el piano, lo apaga, vuelve a bailar, se sienta en el tapete rojo a rascarse la cabeza para sacarse las ideas, se sienta otra vez en la cama, mira por la ventana, se toca los labios porque los tiene muy resecos y dice que la saliva lo empeora, se cansa, por lo menos yo personalmente lo veo muy cansado del noveno grado, lo veo agotado de hacer mapas y estudiar las cordilleras, siempre intranquilo hablando con los amigos y luego diciendo que no puede salir tan seguido con ellos porque no lo dejan pero creo que no sale porque le gusta quedarse en su casa leyendo los libros del papá que un día se le desapareció, algunas veces lo he visto jugando futbol muy emocionado y distraído. Vuelve a sentarse en el tapete, dice que le dio sueño y se va a ir ya, que le deje el libro de el discreto encanto de los melancólicos, se lo empaco en la maleta y lo acompaño a la puerta, se despide de mí con un beso en la mejilla y luego me dice adiós con la mano, que chao, que luego nos hablamos, que sí le digo yo, que adiós.

Debe tener 14 años. A veces cuando se sienta a ensimismarse me da la impresión de que tiene como 50 o de pronto 10.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Empacados al vació


Un silencio de dos piernas abiertas,
ojala que allí dentro no repose ni un alma
que reposen mil mariposas
o no reposen, pero bailen y canten,
que no canten, 
sueño para que vengan aquí unas mariposas volando de cielo
Entre alguna nube verde, una nube verde
Mariposas que griten fuerte, y despacito.

Se me atiesta el alma,
torbellino de piedras,
resuena un tambor,
allá en medio de la oscuridad tibia y el estomago calentito,
hay dos piernas que sudan y retiñen
un par de piernas que se separan,
                                 se unen, 
                                 se entrelazan,
                                 se martillan,
                                 se acometen.

Dos piernas mi amor,
Una es tuya y otra mía.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Ah, te vi entre las luces


Que te muerdan la nuca.

Es un encuentro furtivo, porque únicamente soy yo quien sabe que ha sucedido, es extraño, y no sé si es nostalgia pero me hace gritar y llorar, es enojo disfrazado de orgullo disfrazado de tristeza disfrazado de razonamiento que resulta ser una lagrimita pequeña caída sobre un zapato café, la lagrima no es un disfraz. Pensaría uno normalmente en una especie de impotencia que impide llevar el encuentro al segundo nivel; que es en el que los sujetos implicados son ambos conscientes de ser parte del momento, sin embargo no subo, porque conmigo nadie sube, no puedo llegar porque cada vez que lo intento lloro como loca y encuentro las palabras que no pude decir nunca, el titulo me ataba y me impedía ser. Es imposible llegar al nivel sin la escalera.

Y suceden muchas cosas no es solo un encuentro con un alguien es también una especie de  encuentro conmigo, una pesadez lentica, un tambor de ruido incesante y vibración abrumadora que descubrí – no por coincidencia sino dándome cuenta – en mis alveolos, no puedo respirar bien cuando me pasan estas cosas (pero que voy a saber de eso, como voy a compararlo como si fuera una variable constante. Es apenas la primera vez que me sucede).

Esto es un sueño: Me encontré llorando, no hay necesidad de saludarme porque puedo reconocerme a una distancia prudente, lloro y grito porque me resulta necesario hacerlo, lloro y grito, pero antes me aseguro de que no haya nadie cerca, grito sola y lloro, intento reprocharme los segundos perdidos y las obsesiones que duraron más de lo acordado, no lo logro, no puedo reprochármelo pero de todas formas lo intento. Me veo en un ascensor sin edificio, no hay pisos donde me pueda detener… a quien engaño no era un sueño de verdad era uno inventado pero no me refería a un sueño que es como un deseo, sino a uno de los que te agarran por los pies cuando te has dormido. No estoy en un ascensor pero me gustaría estarlo y también que hubiera un montón de pisos, pordios que hubieran cientos de pisos, muchos, y todos fueran eternas paradas, todos los pisos todos los mundos y yo dueña de nada, dueña de unas manos vacías que aplauden a la maravilla, haría de cada piso una letra e inventaría decenas de abecedarios para que nada se repita, para evitar tener que recurrir a la combinación, recorrería el edificio sola más por las circunstancias que por las ganas, porque de verdad se me antojaría recorrerlo con alguien pero si el encuentro no existe no se pueden mis deseos, no se pueden, no los encontraría ni a la vuelta del árbol.

Estaba asustada, es que verme para mí es una situación comprometedora y abultada.

Verme allá y recordar que era lo que nunca he sido, que no era, porque no podía, porque me agarraba por sorpresa el instante y sobretodo la comunión del momento y, esa consolidación de obsesiones compartidas, me sorprendía entonces la forma en la que podía amoldarse todo a mi disposición y yo era incapaz de disponer de mí, en vez de ser mi cómplice era mi verdugo, y lo sabía, lo sé.

Cae una hoja, es un poema escrito en uno de esos inviernos de solo al atardecer, llueve, fantaseo, tengo una carta escrita para que no hallan palabras en el papel, una sonrisa que ofrezco a los desconocidos y a los conocidos también, no hay besos tras esta boca, solo sonrisas, no hay amor pueril ni desengaños de tipo relación-amante, no hay nada solo unas manos que hacen barcos y olvidan letras, unos ojos que ven caer cada poema del librito árbol, unas ganas de contar hasta diez y luego correr, el conteo  tiene que ser hasta diez específicamente, no se vale sufrir de vértigo y afán, solo se vale hacerlo lento, como si se hubieran perdido las ganas pero se hubiera recuperado la vida.

No hay razón para mentir ahora, ya se ha perdido el compromiso no hay razones para agradar ni desagradar, ya no existe ningún título que nos ate ni nos obligue, ya no,  ahora solo sirve una escala de Re-menor sonando entre un piano que toco yo, una escala de Re-menor que se mueve a mi antojo y no necesita aprobación de nadie para sobrevivir. Ya no hay razón para mentir porque aunque esto está escrito un poco con la segunda intención de que se lea  (no por cualquier lector si no por el lector que debería acercarme la escalera y permitir que suba al segundo nivel), está también escrito con la sublime intención de guardar un momento mío que pueda resultar innecesario en el futuro, un recuerdito que debe almacenarse en el cuarto de sanalejo que cargo en la mochila de las eternidades.

Cae un segundo poema, la rama lo llora, era uno bueno, uno de los que son irrepetibles, un conjunto de palabras que tiene cuerpo y han sido acción.



Ah, te vi entre las luces.

Señales y solsticios

Espero la señal.
es una señal simple;
de esas que no aparecen fácilmente,
una que se resbala como una gotita de roció
pero antes de caer al suelo ya se ha evaporado,
una señal de las que hay que pescar cuando no hay calma.

Espero con cara contenta,
soy la de los ojos que se cierran,
el alma
la tengo abatida por la desesperación,
el alma
la tengo bien abierta.

Abro todos los cielos
para vislumbrar un solo infierno.

Es manía mía mentir,
me engaño mucho
nada es así tan trágico,
pero es,
y ese es el asunto,
lo que interesa,
hay algo que es.


Es el asunto de la playa que no baila,
el asunto
el asunto de un correo que no se escribe
- Modernidades del siglo (la victima no soy yo) -
el asunto de una charla que no se tiene.

El problema es que espero la señal equivocada.
Y para consolar el momento
la invento.

Mira,
Ahora veo la señal, siempre estuvo aquí
sentada a mi lado como cuando te sentabas tú.

No eres tú, es la señal.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Déjame la ropa tendida cariño, mira este viento que seca almas, que seca cualquier charco en medio de la noche. Mira que no titila más este invierno, mira que el viento se lleva la tristeza, pero va dejándolo a uno terriblemente solo.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Camino.
Muevo los pies, los apoyo, los extiendo y les reprimo a no correr
Armo dentro del cráneo poemas tristes llenos de palabras
Cientos de esas las inexistentes en mi cabeza,
Les doy un orden que no pueda ser lógico para mí,
Y si tú pudieras entrar ya no saldrías,
Porque estarías enamorado del orden de mis palabras,
Y no soy yo lo que te enamora,
Es lo ilógico en este pronunciar continuo,
En mi silencio constante,
En nuestro pequeño sonreír indigno.

No soy yo lo que amas, si no a lo que intento crear cuando camino contigo.

martes, 6 de septiembre de 2011

Andres Caicedo.

No accedas al arrepentimiento, ni a la envidia ni al arribismo social. Es preferible bajar, desclasarse; alcanzar, al término de una carrera que no conoció esplendor, la anónima decadencia. Andres Caicedo.

domingo, 7 de agosto de 2011

Mis traumas infantiles no son mas que recuerdos de la niñez turbia que no tuve.

lunes, 1 de agosto de 2011

I

Que la belleza este rota, y el amor este pululando esquinas baratas tras piernas de marfil.
Que te babosee y no sienta el cosquilleo,
y entonces al ignorar el vacio estomacal
yo tenga miedo de haber perdido mi amor mortal hacia el amor mismo,
hacia la paz misma
hacia la tristeza misma,
hacia la alegría impropia, la alegría misma.

Que lloro, existo, y tengo razones suficientes, dolores insuficientes,
que me doy el lujo un poco lúgubre de creerme mentirosa aunque de antemano sepa que mi única mentira es esa.
Techos desteñidos de la ciudad marchita, que solo esta marchita porque así quiero verla en las mañanas de domingo, porque los lunes resplandece sobre mi cabeza el sol de las galaxias, más poderoso aun que el viento triste.
 Y mi fiel amigo me reclama porque se me agotan las palabras pero él no ah entendido que este tedio ya lo eh sentido yo, que este tedio es una repetición más del que ya había sobrevenido sobre mí rojizo cabello que no brilla por primera vez bajo el sol, que no es la primera vez que esta corto y despeinado,
es que mi fiel amigo no comprende que esto para mí es una repetición profundizada de algo que ya me ha sucedido,
mi pobre fiel amigo que no quiere entender que él es el segundo que pregunta por el silencio, que es una nueva historia similar a la anterior pero jamás igual,
que el desdén no es el mismo que hace dos años,
aunque hace dos años no hubo respuesta para este dolor que no me duele pero no sé como mas podría yo llamarlo, enjaularlo o clasificarlo (es que si no es un dolor, ¿sería un infección?), sin embargo esta repetición busca respuesta absoluta, y se niega ¡se niega! a pesar de mis deseos de sentirla, se niega a continuar allí, y busca distracciones de todo tipo, y baila, y danza, y le va bien, y sonriendo es la mejor, y fallando se mantiene incólume ante el primer asalto, jugar a la ruleta rusa no representa para ella ningún hueco en medio del alba naranja.

Esta repetición canta; fuertísimo y se sienta con audífonos morbosos a escuchar tiempos que no le correspondieron, a escucharlos sobre un sillón rojo con las ventanas abiertas y la luz neón de enfrente escupiéndole destellos… porque ella va triste y vacía, triste y vacía, y no entiende y grita más fuerte la siguiente canción, y todo esto ella lo entiende; people are strange, are so strange está más que segura de ello, shes like a rainbow … Have you seen her dressed in blue? See the sky in front of you, terrible pasión incesante, amor de perros rabiosos y sed de veneno, padece, ella padece y yo con ella padezco porque ella es mía, parte de mí, esa repetición de sinsabores me pertenece y la manejo a mi antojo, y se prolonga, hace ya más de tres meses, me sigue, me sigue y no ah parado de cantar, no ha parado she lost control… And how I'll never know just why or understand, she said I've lost control again… y es dificil saber, es difícil conocer más allá de lo que hay de este lado del espejo, porque el reflejo miente y no acaricia la piel desnuda, porque el espejo carece de remordimientos absurdos, de deseos innatos, de sinsabores, de belleza, aunque nadie sepa a ciencia cierta lo que es bello de este lado. Lo que hace vivir de este lado es más peligroso que lo que asesina del otro, must be a devil between us or whores in my head whores at my door whores in my bed. 

Esta repetición muy a pesar de mis deseos se vuelve cada vez más extraña (por lo normal de las situaciones que le incumben claro está). Y le beso los pies al delirio porque lo merezco, y me empapo en su saliva llena de claridad, delirio infinito, y lo hago porque lo merezco, porque mi naturaleza me absuelve de la santidad, porque mientras esté aquí el orden insignificante lo pongo yo, y cambio todo a mi entero antojo, porque es más fuerte mi deseo que el del mundo.

domingo, 31 de julio de 2011

Los Nadaistas - Gonzalo Arango

Los Nadaístas

Los Nadaístas invadieron la ciudad como una peste:
de los bares saxofónicos al silencio de los libros
de los estadios olímpicos a los profilácticos
de las soledades al ruido dorado de las muchedumbres
                     de sur a norte
al encenderse de rosa el día
hasta el advenimiento de los neones
y más tarde la consumación de los carbones nocturnos
                     hasta la bilis del alba.
Va solo hacia ninguna parte
porque no hay sitio para él en el mundo
                     no está triste por eso
                     le gusta vivir porque es tonto estar muerto
                     o no haber nacido.
Es un nadaísta porque no puede ser otra cosa
está marcado por el dolor de esta pregunta
                     que sale de su boca como un vómito tibio
                     de color malva y emocionante pureza:
                     “¿Por qué hay cosas y no más bien Nada?”
Este signo de interrogación lo distingue
de otras verdades y de otros seres.
El es él como una ola es una ola
lleva encima su color que lo define revolucionario
como es propia la liquidez del agua
                     del hombre ser mortal
                     del viento ser errante
                     del gusano arrastrarse a su agujero
de la noche ser oscura como un pensamiento
                     sin porvenir
Ha teñido su camisa de revolución
en los resplandores de los incendios
en el asesinato de la belleza
en el suicidio eléctrico del pensamiento
en las violaciones de las vírgenes
o simplemente en el barrio pobre de los tintoreros.
Lleva su camisa roja como un honor
como un cielo lleva su estrella
como un semáforo produce su luz intermitente
                     de catástrofe
como una envoltura de “pall-mall”
perfumando su pecho de adolescente.
El Nadaísta es joven y resplandece de soledad
                     es un eclipse bajo los neones pálidos
                     y los alambres del telégrafo
                     es, en el estruendo de la ciudad
                     y entre sus rascacielos,
                     el asombro de una flor teñida de púrpura
                     en los desechos de la locura.
Tiene el peligro de los labios rojos y los polvorines
mira los objetivos con ojos tristes de aniversario
                     es el terror de los retóricos
                     y los fabricantes de moral
es sensitivo como un gonococo esquizofrénico
inteligente como un tratado de magia negra
ruidoso como una carambola a las dos de la mañana
amotinado como un olor de alcantarillo
                     frívolo como un cumpleaños
es un monje sibarita que camina sin temblor
                     a su condenación eterna
                     sobre zapatos de gamuza.
Sufre el vértigo de los sacudimientos
                     electrónicos del jazz
                     y las velocidades a contra-reloj
corazón de rayo de voltio que estalla
                     en el parabrisas de un Volkswagen
                     deseando la mujer de tu prójimo.
                     Se aburre mortalmente pero existe.
No se suicida porque ama furiosamente fornicar
jugar billar-pool en las noches inagotables
                     brindar ron en honor a su existencia
estirarse en los prados bajo las lunas metálicas
                     no pensar
                          no cansarse
                                no morirse de felicidad
                                      ni de aburrimiento.
Es espléndido como una estrella muerta
      que gira con radar en los vagos cielos vacíos.
          No es nada pero es un Nadaísta
              ¡Y está salvado!

viernes, 29 de julio de 2011

De la inocencia y otros demonios.




"Odio a los muchachitos que juegan fútbol en las calles, y que con crueldades y su balón mal inflado tratan de olvidar que tienen que luchar con todas sus fuerzas para defender su inocencia."  Andres caicedo.

sábado, 23 de julio de 2011

La alteración del orden

Me altero, y pierdo el equilibrio e intento comprender  como es esto posible? Como es esto posible? Como es esta cosa terrible? Terrible? Indecible? Este impermisible orden de “e's”. Faltas inclementes, terminan en “s”, terminan.  Al final todo termina. Al final queda solo el final. Perder el aliento es sencillo,  ético, moralmente correcto, agradezco a nadie, supongo que él era nadie, pero nadie lo sabe a ciencia cierta.

Lo terrible de mantenerse en esta posición es la facilidad que se tiene para usar la torpeza inmobiliaria como arma letal, yo soy el objetivo. Acabar acribillado aquí sobre tu propia ironía mal comprendida. No es ironía, la verdad es mentira, no es ironía es miedo mal comprendido, miedo disfrazado de verdad mal dicha, miedo disfrazado de negación a favor de las acusaciones.

Me niego, me niego, y profeso tener dientes de leche para rescatar la poca inocencia que me queda aunque todavía reboso ingenuidad, y maldigo, contar los barcos de papel que cuelgan del techo no sirve, ser predecible da miedo. Es complicado aceptar que sabíamos lo que éramos, pero jamás íbamos a admitirlo a menos que se nos acribillara dulcemente. 

Terror molesto, amor invernadero, sonrisa, sonrisa sin recriminación de ningún tipo, tres diez cien mil.

Ellas son como yo, debe haber de seguro cientos de chicas tontas como yo si claro, Las Amarillas enfermas de tanto vodka, de tantas nalgas rasguñadas por pink tomates ebrios. Marcianas con cada vez más lápiz labial en la espalda. Incrédulas Harlems enamoradas de Gary gilmour’s asesinos. Las Magas de Cortázar bailando mientras creen ser tan ingenuas que apenas despiertan esa irracional ternura admitida por menos de diez mortales enfermos de inmaterialidad, no lo son, seguro creen serlo nada más, pero no lo son. Cientos de ciertas chicas de Efraím, las que despiertan cerebros y creen ser recuerdos eternos inadmisibles, insuperables, íntegros y desleales, ingenuos, genuinos, es complejo enterarse de que no se puede ser siquiera un recuerdo banal. Yonkis inmóviles entre la delicia, las putas de bukowski. judías enfermas de placer como las de Baudelaire, malditas hijas de las flores purpuras, malditos todos, maldita la severidad del alma, maldita, maldito intento de realidad, maldita tristeza inmaculada, malditas adulaciones en forma de insulto, maldito admitir mentiras, mentiras admitidas. Este escrito no es más que un comunicado instantáneo de mis mentiras admitidas, nada de lo que está en el es cierto, no hay más soñadoras, soy yo el cielo y el infierno de lo inexistente, y no quiero ser recuerdo, no, no quiero ser mujer de libros, personaje fantasioso y delicioso, impropio, que sufro de ingenuidad exacta lo acepto, esa es verdadera, llorar en las noches rotas es verdadera, soñar hasta reventar no es verdad, soñar, soñar no tanto despierta pero mantener la esperanza en la desesperanza que no abruma. Reflexionar y luego vomitar, gritar, gritar bajito en la soledad, y ser predecible es un arte, un arte mío nada más, ser predecible en cuando a lo impredecible en mí. Morir, morir debajo de un cuerpo acalorado, de unos pechos sudorosos, amar, amar pero sentir la necesidad de ser real, absoluta y tangible, de comer y dormir, y necesitar morder, claridad obscura, sueño indirecto, preocupación futura, ideales en declive.

Te beso, no me beses, yo te beso.

Superstición

viernes, 8 de julio de 2011

He vivido aquí,
Aquí mismo justo en el borde del círculo con cara de heptágono deficiente,
En este país de lenguas bifurcadas y sueños estallados por bombas.
Me levanto de madrugada y oigo a los perros danzar
Me levanto y me asomo al rincón del delirio
Despierto y me es imposible volver a la desesperación que no he abandonado
La desesperación, esa que no ha existido
Una desesperación que parecen dos que parecen mil multiplicadas con alegría por mis habitantes.
Invente un país de no existir ni caminar,
Un país de la soledad de uno y nada más
Una pequeña provincia de la falta de providencia.

He vivido aquí,
Bajo el amparo de las monjas con zapatos deportivos,
De las lenguas que rebuznan,
Aquí donde comienza a inquietarme el desalojo del alma que a la final es mi única propiedad.

jueves, 7 de julio de 2011

Si quisieras oír lo que me digo en la almohada
el rubor de tu rostro sería la recompensa
Son palabras tan íntimas como mi propia carne
que padece el dolor de tu implacable recuerdo

Te cuento ¿Sí? ¿No te vengarás un día? Me digo:
Besaría esa boca lentamente hasta volverla roja
Y en tu sexo el milagro de una mano que baja
en el momento más inesperado y como por azar
lo toca con ese fervor que inspira lo sagrado

No soy malvado Trato de enamorarte
Intento ser sincero con lo enfermo que estoy
y entrar en el maleficio de tu cuerpo
como un río que teme al mar pero siempre muere en él

Raúl Gómez Jattin (Cartagena, 1945-1997)

viernes, 1 de julio de 2011

-Caleidoscopio?

- No-

-Gafapasta?

-No, no quiero. Tengo ganas de hacer una pataleta, y meterme debajo de una mesa y que luego tú me muestres tus cucos para intentar sacarme-

-Hoy llore 38 minutos contabilizados en las escaleras de un centro comercial mientras me fumaba 8 lucky strike's con indicacion de impotencia sexual en la caja. Di 230 pasos contabilizados hasta una tienda azul (Iban a ser 228 pero di dos pasitos pequeñitos para emparejar la cifra), compre una paleta roja y camine 10 cuadras bajo un sol divino. Quiero mostrarte mis cuquitos de florecitas para que dejes de gritonear bajo la mesa y te vengas a jugar conmigo en el columpio.

-Cucos de florecitas, juguemos pero no llores-

miércoles, 29 de junio de 2011





Would it be outrageous to say, we're either shouting or we're shagging locked in tempestuos phase*
"Ya sé que son nimiedades y me canso de oírte retumbar en el teléfono repitiendo que realmente me amas y me extrañas como nadie podría hacerlo; mientras yo te respondo que te lo creo (porque realmente lo creo así). Se que no te duele la decepción como a mí y que importa si igual disfruto, me vengo sobre nuestros recuerdos y me quedo ahí inmóvil, y me arrepiento de tanto gozo, y comprendo que no importara en algunos días, pero sin embargo me duele la fantasía de una ilusión solo mía, solo rota, solo mía. Y veo un adiós que realmente no es un adiós porque sé que vuelves, que no te tardas, que en menos de una semana cumples tu sueño y regresas a derrumbarte aquí conmigo, pero basta de quejas; yo espero, te espero, siempre espero, estoy hecha para esperar aquí, solamente espero."


Valium para los cuerdos.

martes, 28 de junio de 2011

En el lugar más próximo a la miseria descanso agudo, (me duele la espalda) pienso que me dueles ahí junto a la felicidad que te llevaste.

miércoles, 22 de junio de 2011

Poco a poco caigo en una desesperación silenciosa,
Llena de cuerpos y sonidos mudos,
Una desesperación espantosa
Llena de miles de posibilidades junto a nadie,
Junto a nadie en algún desconocido lugar,
Donde hay una enorme playa llena de nada,
Nada que me hace supremamente feliz.

Han dicho que aun no se lo suficiente
Como para amar el tiempo y los recuerdos,
Como para amar la brisa, el desespero, el descalabro,
El amor, la noche, la lujuria, el silencio
Han dicho que aun me falta todo un universo por recorrer,
Que nada es simple, que los besos no son dolorosos,
Que pensar mucho solo te llena más de materia gris,
Si somos sinceros, no volaremos jamás.

mi mente es un laberinto con miles de salidas, pero a nadie le gustan jaja a mi tampocomi mente es un laberinto con miles de salidas, pero a nadie le gustan jaja a mi tampocoEsta confusaEsta mente no es más que un laberinto
Con miles de salidas odiadas por una cantidad irreprochable
De especímenes de todo tipo,
Si hablamos con sinceridad, en ocasiones
También yo las odio.

Sí, precisamente eso

Sí, precisamente eso.

Soy quien hará que te duela el alma antes del desayuno
Y no será precisamente algo bueno,
Soy quien no cometerá esos pecados,
Quien no desatara los cordones de las botas
Quien se pone de noche ese doloroso pasado que no tienes,
Sí, precisamente eso.

Soy lo que ya no sirve,
Lo que el amor no cura,
Eso que esta roto, y sabes remendar.
Sí, precisamente eso.

Soy la decepción con unas piernas menos provocativas,
El llanto que se escapa de ninguna mirada,
Eso que no te hace falta pero existe.

Y me desangro amor,
Bajo cielos desterrados,
Bajo promesas que jamás se hacen
Porque siempre se cumplen,
Me desangro sobre una almohada sin plumas
Sobre un barco de papel,
Sobre una tarde sin nostalgia,
Sobre un enorme compendio de faltas y carencias.

Y escribo como quien tiene alivio,
De esa  misma manera inocua y bastarda,
Con ese dolor que apenas
Apenas… apenas me destruye.

Y no estoy aquí para aliviarte,
No estoy aquí para repetir
Lo que tantas veces has escuchado
Sobre ese amor que destiempla dientes
Mueve almas, hace sudar  cuerpos.
No estoy aquí para revivir sentimientos,
Ni para maravillar oídos desnudos
O labios de nicotina humo y desazón.


No estoy aquí.

Sí, precisamente eso.
Dos, tres, diez, y cien sueños, veinte tristezas que se comen a ras de contrabando con más o menos treinta y cinco caramelos rojos. Te espero, te siento, amarillo-rosa, cómprame un par de amores desquiciados algo de esquizofrenia en calma, el horror caminando tras un saludo simple. Me tomas de la mano y trato de concentrarme en el camino, avisos, publicidad barata, no eres lo que espero, pero nunca espere nada bueno. Se hace azul, verde, se terminan los caramelos y en esta tristeza se respira demasiado hondo, intento no pensar más en tu mano que suda, existe, se aferra fuerte y se agarra a la mía; que finge no estar ahí y sin embargo mueve lento los dedos como para pasar inadvertida entre algo que parezca un poco el amor. Y luego lanzas esa mirada de cienmilpirañas, docientosmilsaltamontes que no llegan muy alto y no te entiendo. Tú, me miras poniendo ojos de no entenderme pero de comprender que cuando bailo sin música es porque todo el ritmo lo llevo dentro y no se me agota el sonido interno. Reímos, es un empate milagroso entre los ojos que no se encuentran aunque estén frente a frente, sonríes y te empeñas en seguir en el camino y yo me pregunto cuánto más durara. Los abandonos nunca han tenido color porque nunca han existido. Haces preguntas sobre días, horas y fechas, y yo no sé que responderte, y preguntas algo sobre mí, algo que no comprendo a cabalidad, y entonces pienso que cuando comienzo a negarme demasiado es porque vamos en declive, y caigo en cuenta que me gusta que no te empeñes en escuchar la respuesta que quieres si no que sonrías con la que yo ofrezco, que a la final es la mía, la única que sé, la que entiendo de esto que nunca puedo definir, agradezco tu comprensión con una sonrisa de complicidad y me preparo para un adiós de septiembre, y un montón de tardes repletas de brisa en un noviembre de esos que ya no dan abasto, que dan ganas de vivir fuera y comer ventarrones, un noviembre amor de invierno, un noviembre soledad alquilada. Un noviembre al fin y al cabo.

lunes, 20 de junio de 2011

En estas tardes no puedo más que sentarme aquí, sobre los recuerdos distorsionados de una realidad que no ha existido, de una que yo he inventado y ni con gracia divina he podido pintar de verdad.

Mi Tranvía.

Mi amor es un tranvía congestionado, 
yo dejo que subas a él
y te aplastes entre la proyección de tu propio cuerpo bifurcado mil veces, 
dejo que te pisen, que te toquen, que te irriten, 
que disfrutes de una vista rápida al mundo 
desde esas ventanitas alojadas en mis costados, 
dejo que goces y que maldigas, 
que todo pase, 
mientras vas en mi amor yo no puedo evitar nada ni ayudarte.

Me gusta pensar que ...
cuando acaben las paradas  quizá, tú ...
podrías quedarte un poco solo para ...
compartir conmigo el silencio y la quietud, 
disfrutar de una sola vista un solo confort, 
un solo lugar que a la final soy yo.

martes, 14 de junio de 2011

La aceptación es la dulce crueldad de la mala alegría

Y, bueno, ¿como esta uno seguro de que no es mentira?, que no es solo una sucesión de vaivenes suaves sin orden cronológico, y como sabe uno que no es que se quiera morir si no que, lo qué pasa es que ha vivido demasiado y ha sido muy poquito tiempo para estallarse tanto la cabeza, y me veo absolutamente obligada ha hallarle un culpable a esta tarde acalorada, no tengo ni la menor idea de lo que quieren decir las 356.854 palabras que recibo casi diario, y es que tanto humo a mí no me ha hecho bien, la nieve blanca se roba mi tranquilidad y en ocasiones sueño con la cara de Hoffman derritiéndose enterito en su bicicleta, y mierda sigo preguntándome si es que acaso descubrir tanta verdad sera mentira, pero, mentira, pocas verdades he hallado y de casi nada estoy segura, no he visto poco pero muchos han visto mas que yo, y no me ha atacado una precocidad inminente, solo que esta que me pateo a los 13 años supe llevarla con bien y en demasía con tranquilidad y silencio. Sin embargo este crimen absoluto hacia mi tranquilidad no puede quedarse impune, no, nunca, jamas, ¡jamas he dicho!. 

Lloro en demasía y me siento sola, me lanzo sobre la almohada y grito, grito fuerte pero para que nadie lo oiga, grito fuerte pero ahogado, así es como deben ser los gritos de absoluta soledad, soledad, soledad a la que me condene yo sola aunque suene paradójico, y sin embargo luego disfruto, y gozo, y no esta nada mal y en la tristeza bajo la sombrita esquinera de la delicia se vive rico y se ve mejor. A la final me duelen las costillas, la espalda, pero fingir siempre se me ha dado bien a mí, a mí que soy la gracia en pasta, y brillan mis ojos y miro de abajo hacia arriba y luego hasta el centro de la gente y miro de cerca y fuerte, lo hago para que no se les olvide que yo pase mi breve mirada por ahí, que yo estuve, sí, yo estuve y contuve la respiración mientras agrandaba mis ojos y me internaba en los cuerpos acalorados de la ciudad. 

En ultima instancia lo único que pido, lo único que necesito es ser un recuerdo, no tanto por lo que vean ellos de mi, si no más bien por lo que puedo hacerles ver yo de ellos mismos en mi reflejo siempre tan absoluto.

Pero me retomo, me absuelvo de cualquier pecado, me difumino, compro un par de algodones de azúcar, tengo 16 años, un delito entre las piernas y una resaca inaceptable, dos amantes a quienes no se les revela la edad infame que me encierra. veo los animados, compro pastillas de dulce, escucho discos viejos, voy a cines baratos, sonrío, sonrío porque a los 14 vi mas de lo que desee y no se lo dije nunca a nadie, porque la fortuna es incierta y muchos detalles siempre sobran, alguna vez compre felicidad desnuda entre un par de aulas desteñidas, aulas no mías, aulas del pueblo. Eh mentido como nadie, y como casi todos e perdido la continuidad de las mismas, pero como pocos eh derivado de ellas otras mas perfectas y enardecidas. Yo te amo tu me amas, y mis palabras te emborrachan, te untan de un azul espantoso, canto tangos sola, y no se lo revelo a nadie porque los mejores placeres son los que vivo yo con el silencio. Sudor bendito, amor benigno, verdad inexistente.