Alunando

Esnobismo y vulgaridad

Tratar de construir con este nervio furtivo una habitación donde entren los arboles, despeine el sol y duerma una nube.

"Y os daré un poema lleno de corazón en el cual me despedazaré por todo lado"

" ¿Qué es arte?

- Nada que no pueda hacer un carnicero-"

sábado, 18 de agosto de 2018

Arbitraria - Leila Guerriero




¿Claves para escribir? Reacia a dar consejos, la autora hace una excepción y se arriesga a soltar esta caprichosa lista

No tienen por qué saberlo: soy periodista y, a veces, otros periodistas me llaman para conversar. Y , a veces, me preguntan si podría dar algún consejo para colegas que recién empiezan. Y yo, cada vez, me siento tentada de citar la primera frase de un relato de la escritora estadounidense Lorrie Moore, llamado “Cómo convertirse en escritora”, incluido en su libro Autoayuda: “Primero, trata de ser algo, cualquier cosa pero otra cosa. Estrella de cine/astronauta. Estrella de cine/misionera. Estrella de cine/maestra jardinera.

Presidente del mundo. Es mejor si fracasas cuando eres joven –digamos, a los catorce–”. Pero no lo hago porque no es eso lo que verdaderamente pienso y porque, en el fondo, dar consejos es oficio de soberbios. Entonces, cuando me preguntan, digo no, ninguno, nada.

Pero hoy  es abril y  ha sido  un buen día. Hice una entrevista  con una mujer a quien voy  a volver a ver en dos semanas y varios llamados telefónicos que dieron buenos resultados. Compré frutas, conseguí un estupendo curry en polvo. Hay  nardos en los floreros de la  cocina. Corrí al atardecer. Me siento leve, un poco feroz, arbitraria. De modo que si hoy me preguntaran, les diría: corran. Les diría: sientan los huesos mientras corren como sentirán después las catástrofes ajenas: sin acusar el golpe. Aguanten, les diría. Pasen por las historias sin hacerles daño (sin hacerse daño). Sean suaves como un ala, igual de peligrosos. Y respeten: recuerden que trabajan con vidas humanas. Respeten.

Escuchen a Pearl Jam, a Bach, a Calexico. Canten a gritos canciones que no cantarían en público: Shakira, Julieta Venegas, Raphael. Vayan a las iglesias en las que se casan otros, sumérjanse en avemarías que no  les interesan: expóngase a chorros de emoción ajena.

Sean invisibles: escuchen lo que la gente tiene para decir. Y no interrumpan. Frente a una taza de té o un vaso de agua, sientan la incomodidad atragantada del silencio. Y respeten.

Sean curiosos: miren donde nadie mira, hurguen donde nadie ve. No permitan que la miseria del mundo les llene el corazón de ñoñería y de piedad.

Sepan cómo limpiar su propia mugre, hacer un hoyo en la tierra, trabajar con las manos, construir alguna cosa. Sean simples pero no se pretendan inocentes. Conserven un lugar al que puedan llamar “casa”.

Tengan paciencia porque todo está ahí: solo necesitan la complicidad del tiempo. Aprendan a no estar cansados, a no perder la fe, a soportar el agobio de los largos días en los que no sucede nada.

Maten alguna cosa viva: sean responsables de la muerte. Viajen. Vean películas de Werner Herzog. Quieran ser Werner Herzog. Sepan que no lo serán nunca.

Pierdan algo que les importe. Ejercítense en el arte de perder. Sepan quién es Elizabeth Bishop. Equivóquense. Sean tozudos. Créanse geniales. Después aprendan.

Tengan una enfermedad. Repónganse. Sobrevivan.

Quédense hasta el final en los velorios. Tomen una foto del muerto. Tengan memoria, conserven los objetos.

Resístanse al deseo de olvidar.

Cuando pregunten, cuando entrevisten, cuando escriban: prodíguense. Después, desaparezcan.
Acepten trabajos que estén seguros de no poder hacer, y háganlos bien. Escriban sobre lo que les interesa, escriban sobre lo que ignoran, escriban sobre lo que jamás escribirían. No se quejen.
Contemplen la música de las estrellas y de los carteles de neón.

Conozcan esta línea de Marosa di Giorgio, uruguaya: “Los jazmines eran grandes y brillantes como hechos con huevos y con lágrimas”.

Vivan en una ciudad enorme. No se lastimen.

Tengan algo para decir. 
Tengan algo para decir.
Tengan algo para decir.



Tomado de: Revista El Malpensante (18/02/13)

jueves, 16 de agosto de 2018

EN EL MINUTO TREINTA Y SEIS DE ESTA ETAPA VAMOS A DEJAR CLARAS ALGUNAS VERDADES QUE NO TIENEN MAYOR IMPORTANCIA - Sico Pérez


Henri Cartier-Bresson


Comer carne contribuye más al cambio climático que esnifar cocaína.
Dios está en tu corazón, esa es la única verdad del cristianismo.
La ropa que compras es confeccionada por niñas esclavizadas en Bangladesh.
El amor es un anagrama, es un palíndromo y es la cosa más bonita que puedes experimentar cuando es verdadero.
La conquista de América fue en realidad un genocidio, aquellos hombres y mujeres que murieron apilados en aquellas selvas no eran salvajes. Lo salvaje es el monocultivo de palma.
Nos gobiernan con el miedo y con un exceso de estímulos e información. Desconéctate.
En este punto de la ecuación ya ni siquiera se puede hablar de consumo responsable. Somos fábricas de basura ambulante.
El patriarcado no es un cuento chino inventado por gordas feas malfolladas. El capitalismo no es El Fin de la Historia.
La masturbación es necesaria y ecológica.
Fortalecer la empatía hace que el mundo en el que vivimos sea más vivible. Es sencillo, ponte por un minuto en los zapatos de los demás. Es un ejercicio rápido, no te cobran por eso y es probable que te enriquezcas con otras perspectivas. Comerás panorama.
Las inyecciones de Eritropoyetina son comúnmente usadas por ciclistas para doparse. Me he chutado Eritropoyetina.
La Eritropoyetina es la poesía sanguínea, el ballet de la estimulación y el aguante. La Eritropoyetina es la sinfonía de seis mil niños en una maquila de Bangladesh, el grito de todas las lunas amarillas perdidas, un banco de corales en el sueño de un monje budista, una obra de teatro en un socavón para sacar carbón en un pueblo andino, las estadísticas estatales que muestran los muertos de las guerras de cárteles.
Eritropoyetina es el título del libro con el que Raúl Zurita ganó el premio nacional de poesía en Chile.
Estas no son verdades pero sí son afirmaciones importantes como que la pizza con piña no está tan mal.
Esto no es un poema porque, recalco, estas no son verdades y la poesía no es otra cosa que La Verdad. Lo Bello, Lo Sagrado, La Virtud.

Poesía, poesía eres tú.





miércoles, 15 de agosto de 2018

La Balada de los Relámpagos Inacabables - Jorge Pimentel



Lo que verdaderamente es notable en ti no lo será para otros
y si es sincera tu palabra complementa el panorama con tus versos,
muéstrate alegre y que tu finalidad prime en los cien cielos
que detrás de ti alguien aguarda con los brazos extendidos.
Y estrena aquellas cualidades que te broten espontáneamente
somételas a un riguroso entrenamiento, que se complementen
que vivan en ti porque ellas -las cualidades- te sacarán de mil y un apuros.
Y lo profundo lo encontrarás a tu costado por donde vayas solitario
serpenteando ciudades, amando, luchando
abrazado a tu piel.
Y déjate crecer el pelo, no permitas que nadie te estropee el día.
Y a veces uno no mide las consecuencias
y podrás verte envuelto en un sin número de problemas
los que tú sólo podrás resolver para lo cual te imploro
serenidad calma lucidez.
Y si hay algo digno en ti pon las manos en el fuego por lo que creas,
no te dejes llevar sin un ritmo, que siempre haya un ritmo, es lo básico.
Y pide la música, la música que hable del amor
la música atronadora que haga vibrar a la gente y verás como la alegría
de una mujer se delata en los ojos cuando el día brilla
y tú te sentirás poseído por esas cosas bellas.
Vive pues de acuerdo a lo que eres, no pretendas representar un rol negativo
cubriéndote los ojos con un paño negro.
Y por débil que sea la luz muestra tu poder asimilando
el castigo para luego explotar en furia avasallándolo todo.
Y crécete siempre al castigo porque tú puedes
tú podrás siempre en ésta época que necesita a los fuertes
en este mundo que requiere que tú seas fuerte
en nuestras mujeres que nos necesitan fuertes.
Emprende tus proyectos, dale conocimientos al que no sabe
entabla sucesivos diálogos con los hombres y concretiza a tu paso.
Las meras razones en nada cuentan si no tienes experiencias concretas.
Y si tratas de ocultar tu primer error y haces alharaca en tu primer amor
Y si por puro cinismo ofreces dádivas y no eres sincero de una autocrítica
a fondo
y muestras una que otra lágrima y eres puramente aceptado
no tardarás en acumular pruebas en tu contra y serás mal visto.
Y ojo que estoy diciendo la verdad; la suavidad la transparencia
no hacen mal a nadie pero si sacan de sus casillas a los monstruos del
siglo XX.
Nadie te dice que seas amanerado sino suave y transparente
porque del lado eterno del lado bello, una fuerza impulsora
comparable a cien volcanes en erupción nunca te dejará solo
así vayas donde vayas. Y aleja de ti todo pensamiento erróneo
y maledicente porque muchas veces será tu culpa y no la del otro.
Y quiero desilusionarte, nada encontrarás en el piso regado
tirado así que alza bien la vista porque todo lo que venga
de ti llevará un sello que abrirá fuego por los flancos
y sin perder el objetivo date tiempo para todo entre tarea y tarea
entre verso y verso.
Y sin perder el objetivo ten presente amigo
que no quepa la extrañeza de nuestro encuentro
porque en tu transcurso encontrarás lo hermoso
en personas que te amen que sean sinceras contigo
que te sepan apreciar.
Y permanece cerca de ellos como brasa de leños
y aléjate de los que se dicen originales
más convive con la verdad que sea tu camino de aquí para acá
y de ahora en adelante enciende todas las luces que emanen de ti
que tu genialidad prime y cuando escuches que la guerra está declarada
no temas convulsionarte adora las reverberaciones blanquísimas
acude presto a desnudar a tu amada bésala en mi nombre
y ámala con suavidad y con ternura en esa cama de palo
que ondea como una flor blanca en sus corazones.
Que la felicidad que uno vanamente ha esperado
comprenda que estos momentos que vivimos son benditos
luchando
amándonos
construyendo nuestro ser indestructible.



Ryan McGinley



jueves, 8 de febrero de 2018

Soy A Life Worth Living

la silla vacía, un método en el que el cliente tiene un diálogo con un aspecto de sí mismo o con un ser querido que imaginariamente está en la silla.




  
Soy A Life Worth Living, 
la UK trabajadora retratada por Nick Hedges,
blanco y negro,
la mirada pueril y esa brillante expresión,
mi cara sucia y pegajosa pegada a
los helados hilos del alambre de mi catre,
mi blusa de espalda abierta,
siempre vestida de negro.
Soy Pain de Boy Harsher,
el cover de Here comes the rain again que hace Human Tetris,
una cinta en blanco y negro,
una gargantilla de cuero en el largo cuello blanco
de una persona que lleva el cabello corto,
el video de una canción de Manicure.
El sonido que se repite,
cierro los ojos y pienso que estoy sola
en medio de un lago congelado
porque esa es la vida que merezco,
soy como el hielo que cruje
dramática y lisa
problemática
molesta pero interesante.
Tengo cosas para decir a las siguientes personas:

Jamás dejes que la pobre excusa
que suelo usar sobre “lo terrible que me haces sentir”
te ofenda, ni te duela,
tuviste razón al irte el otro día mientras yo lloraba
mi enemigo no eres tú, sino la debilidad real de mi carácter.

Estoy esperando que te canses de decirme:
A veces estás demasiado tiempo en silencio y eso es inquietante.

¿Por qué no volviste a escribirme si igual me habías invitado a salir?
primero lamenté haber dicho lo que dije sobre tu hija
mientras estábamos en el restaurante,
no haber leído tu paternidad coartada
y la separación de lo que amabas
como una herida real de tu vida,
pero de verdad me alegra haber pasado ese día contigo.

Luego de cuatro días solo pude decir la verdad cuando nos despedimos
y escribí desde el autobús en movimiento,
durante las siguientes 24 horas de mi vida, estuve llorando,
pensando en lo que significa amar y ser amado en toda clase de sentidos.

Todo lo que dije acerca de tu chica y el modo en el que te engañó
pero no debías sentirte culpable,
porque lo que hacemos cuando estamos con otros es confiar
así que de ningún modo merecías tanto autodesprecio,
lo dije en serio,
y también es cierto que los últimos cinco años tratando de convertirme
en una especie de terapeuta tuvieron algo que ver,
pero muy poco, créeme.

No te saqué de mi vida por el incidente en tu casa, sino
por los incidentes de los últimos seis o siete años, cada vez que nos vimos
y yo trate de que nos manejáramos desde la amabilidad
y la competencia y el cariño,
pero siempre tuviste demasiado que decir,
porque tenías miedo y de algún modo nunca estuviste relajado
pero ojalá hubieras trabajado un poco más en ti mismo durante los últimos años.

Lamento tanto que ella te hubiera decepcionado,
y esa vez que hablamos sobre tu padre y lloraste leyendo la carta,
ojalá hubiera podido sostenerte mejor,
pero siempre comprendo.

Después de conocerme
te habrás dado cuenta que
mi vida
como una fiesta,
es pequeña,
y modesta,
solo hay tabaco y antiséptico,
puedes tomarla o dejarla,
al final
como una enorme montaña en la noche
no soy nada.




domingo, 22 de octubre de 2017

Naturaleza Muerta

Desde: New-Spleen


Hace veintidós años entendí al fin el propósito último de mi vida. Leí en su totalidad la Nacar-Colunga y cuando terminé la última frase “La gracia del señor Jesús este con todos los santos, amén”, lo vi claramente,  necesitaba comprar una Wistar albina con problemas de crecimiento, cuyo peso y talla fueran muy inferiores a la media para su especie. Yo caminaba por el costado derecho de la vía y el cielo estaba lleno de nubes que tenían el mismo color, exactamente el mismo color que el costado de un edificio nuevo en esa calle. Viéndolo de lejos me pareció increíble que un edificio tan alto pudiera camuflarse así, es decir, que se hubiera logrado cubrir una superficie tan amplia con  un color tan complicado de replicar, y sentí que todo naturalmente se trataba de la necesidad arquitectónica de ocultar un error muy grande, un edificio de bases inestables construido sobre arcillas altamente deformables del subsuelo. Al cruzar la calle vi que el edificio había comenzado a hundirse  en el pavimento. Estuve pensando a qué velocidad increíblemente lenta debía haber comenzado todo ese hormigón a mover la tierra bajo de sí con su peso de diez pisos de departamentos sin vigilante pero con doble cerrojo en cada puerta de entrada a los garajes, mientras el suelo a su alrededor comenzaba a fracturarse literalmente y el concreto se separaba en una línea muy fina que rodeaba el edificio como una falla geológica. Cuando lo vi, entendí que debía ir inmediatamente a una tienda de mascotas, así que caminé en línea recta junto a la fractura del suelo, es decir paralela a esta especie de surco que no era para nada perfecto pero si muy delgado, y un par de casas adelante me paré en silencio frente a unos ventanales de tamaño promedio a través de los cuales se veían unos cristalitos más pequeños que conformaban unas cajas transparentes en las que yo esperaba que hubiesen varios, o ya directamente bastantes ratones muy pequeños revolcándose en los montones de delgadas láminas enroscadas de madera, y cuando no vi ningún animal a través de los cristales, sino que me vi a mi misma parada ahí en silencio, no me gustó mucho, de modo que preferí entrar a la tienda de mascotas diciendo hola, y el dependiente de la tienda me miró fijamente como si yo estuviera haciendo una ponencia sobre la noción de poder en Foucault y la implicación directa de esa idea sobre los discursos acerca de las dificultades para establecer un salario igualitario entre géneros, no directamente sexos, noción que tiraba por los nuevos suelos ex-acuíferos toda la diferenciación entre hombres y mujeres que creíamos que existía tan sagrada y binariamente. Entonces el dependiente seguía viéndome y se tocaba la barbilla con interés, de modo que yo comencé a mover la pierna derecha como si estuviera impaciente hasta que por fin cedió y se agachó por debajo del mostrador. Al subir me dio una cajita de cartón sellada y me dijo, vete por favor y gracias por tu compra, y yo tomé la cajita y le dije, bueno pero no te he dado un solo centavo, y él dijo gracias por tu compra, y yo dije, no tengo dinero ahora, y él dijo gracias por tu compra, y yo dije, quizá puedo pasar en un rato pero no estoy segura de que eso vaya a ocurrir, y él dijo gracias por tu compra, ya vete por favor, y yo dije, no es una compra a menos de que exista un intercambio monetario real, y él dijo, está bien, y me dio un billete nuevo con la cara de Carlos Lleras Restrepo, y yo dije, creo que no es suficiente, y él sacó de su bolsillo otro billete idéntico y me lo entregó, y yo le dije, ahora es seguro que hemos concretado este negocio, y él dijo gracias por tu compra, y yo dije gracias a ti. Me llevé la cajita y caminé hasta mi casa sin abrirla, y le puse al ratón mi nombre y se lo susurré muy despacio a través de las fibras de papel entretejidas, una capa sobre la otra sin ningún cuidado hasta formar la fuerte mezcla de fibra de pino y papel reciclado y en la habitación puse una jaula de pájaros colgando del techo, como si fuera una casa de té en Beijing antes de la llegada de los comunistas, y me las arreglé para meter la pequeña caja ahí dentro, y de pie a una distancia de un metro por lo menos me acomodé para observar un momento al ratón. La caja no tenía agujeritos para que pudiera respirar, las virutas no crujían entrechocando dentro y por eso no sonaba nada, creía que el ratón dormía y prendí un cigarrillo para ponérmelo en la boca mientras me quitaba la chaqueta, apreté el nudo de los cordones de mis zapatos y decidí que lo mejor era limpiar el sitio, entonces saqué de la habitación la cama, el escritorio, el armario y la mesa de noche, puse todo eso en el pasillo, y después traje lejía y alcanfor y estuve toda la noche tallando los espacios entre una baldosa y otra, de rodillas, con los ojos cerrados como un perro ciego que se arrastra oliendo a su amo de un lado al otro de la habitación, y luego de tres o cuatro horas ya me dolía la piel de las manos, mis rodillas tibias y rosadas se comportaban muy temblorosas por la posición que había tenido que adoptar en la vida, finalmente cuando terminé de tallar agarré varios pañuelos Hermès de última temporada con grabados orientales en dos colores y sequé todo lo que hacía falta, y tiré los pañuelos a la basura y mientras estaba afuera de la habitación me quité los zapatos porque ahora el sitio era prácticamente un Tatami sin virtud aparente solo por estar a nivel del suelo, es decir, por ser el suelo mismo, sin embargo, tan limpio, y tibio  a pesar de todo porque para cuando terminé eran las tres de la tarde del día siguiente y todo estaba iluminado, y el sol calentaba las baldosas. Mientras estuve afuera me di una ducha y luego me puse la ropa más cómoda que encontré, una sudadera gris, y unas medias blancas nuevas, y una camiseta esqueleto también blanca y 100%  cotton. Entré con el cabello húmedo, los calcetines blancos y relucientes y me puse de pie frente a la jaulita otra vez a un metro de distancia y comencé a mirar al ratón que seguía dentro de la caja sin hacer ruido, y entonces me di cuenta que era un animalito tan silencioso casi como yo y además tenía mi nombre, y creo que por eso comencé a llorar, y prendí otro cigarrillo mientras la luz del sol entraba por las ventanas y atravesaba linealmente los espacios entre un trozo de persiana y el otro, entre un trozo de aluminio de la persiana veneciana y el otro, y mis piernas parecían algo especial cuidadosamente puesto allí como parte de este momento hecho para que el ratón pudiera sentirse tranquilo mientras dormía dentro de la caja. Me quedé mirándolo muy seriamente, muy seriamente de verdad, sintiendo que era un momento único entre nosotros, y cuando terminé de fumar, puse la colilla en un cenicero de cristal que me recordaba las ventanas de la tienda de mascotas, y aplasté la colilla despacio y con mucha fuerza sobre el cenicero sin quitarle la mirada de encima al ratón, sintiendo que mi vida y la suya eran un evento fílmico de baja categoría, pero en el que mi papel era representado por Philip Seymour Hoffman al igual que el del ratón, y mientras todavía las lágrimas me escurrían por la cara,  le dije, tú y yo sabíamos de qué se trataba esto, tú y yo lo sabíamos, y me sentí después con la obligación moral de explicárselo, te compré porque te odio, le dije, te odio de verdad, de un modo tan miserable que inclusive me siento culpable, me parece que eres el peor trato que haya hecho en la vida, y creo que eres penosamente inferior, no creo nunca que puedas procrear ni crecer ni amar ni entender nada, pienso que eres inútil y no quisiera tener que verte nunca más. Dentro de la caja no había ningún ruido. Pero lo único que tengo en la vida, seguí, es esta habitación impecable en la que debo pasar los próximos diez o quince años, y ahora como la habitación está vacía, solo estás tú, ¿entiendes lo que significa? eres lo único que tengo en el mundo, lo único que tengo en este mundo eres tú, y te odio, te odio tanto, pero vamos a tener que aprender a lidiar con eso porque siento que luego de haber tomado esta decisión y a pesar de las promesas de la Nacar-Colunga, además de esta unión perfecta en el mundo ya no hay nada. 

jueves, 10 de agosto de 2017

Vernon Subutex I (fragmentos) - Virginie Despentes





El sonido es excelente, este tío es un genio. Siempre hay que confiar en Gaëlle. A primera vista todo el mundo se ha preguntado pero quien es ese pringado y entonces él ha sacado su iPod, el tío es dios, es agua bendita en las orejas. los altavoces Klipsch escupen Rod Stewart, ese tío está chalado, se atreve con todo, y encaja perfectamente. Es el Nadia Comaneci de la playlist. Desde esta noche es su Dj residente. Red Bull y rayas de coca, llegan las chicas, en grupos, Son borrachinas fáciles y vulgares, así nos gustan por la noche. Un capullo pota en las plantas. Kiko lo agarra del hombro y le escupe al oído "lárgate de mi casa lárgate ahora mismo lárgate" y el tío  balbucea algo pero Kiko lo empuja hacia la puerta sin escucharlo. Odia a los pringados que no aguantan el alcohol. Una rubia platino, en los huesos, se tambalea sobre unos tacones raros. parece que camine por una cuerda floja. Clavículas prominentes, le dan ganas de romperle un hueso. Neuronas fritas. Se le ocurre de repente la idea de subirse a la barandilla de la terraza y saltar. Solo por cortar el rollo. Esta mañana al levantarse Kiko se dijo esta noche quiero tranquilidad. necesitaba descansar, comer japo, ver una película y dormir para recuperarse. pero había olvidado que daba una fiesta en su casa - habría podido anularla pero exigía más esfuerzos que dejarlo correr. Ha venido Claudia. Esta en París para hacer la portada de Vogue. Le gusta estar rodeado de gente que tiene éxito en lo que hace. Desprenden buena energía. ha venido con sus amigas del photo shoot, hoy en día las modelos son las It Girls de la pasada década. Has been. Demasiadas. Desechables. Hasta los losers de llevan a la cama a  una chica recién bajada de la pasarela. la frase le parece divertida y la tuitea. Compite con Jé, que está en Shangai - qué hora es allí, no es posible que este tuiteando a esta hora: "estudio el verde de mi vómito", ilustrado con una foto. Que asco. Vete a saber qué cojones hace allí. Aparte de ponerse enfermo. Desde la ultima de James Bond, Kiko se prometió ir a Shangai. no por el curro - ir y tener tiempo para salir del hotel. Sentir la ciudad. pero tiene pocas vacaciones. Es lo que hay. Dedicas el tiempo a ganar la máxima pasta posible pero para pulirtela tendrías que cogerte días de descanso compensatorio. y eso en su trabajo no se hace. Su trabajo es cuestión de velocidad. Los que no están en ese mundo no lo entienden. Creen que estudia empresas. Kiko es un sprinter. reacciona en centésimas de segundo, avanza al ritmo de las maquinas. Black holes. Un crac bursátil dura un segundo y medio. Los beneficios se cuentan por miles de millones. O las perdidas. y tú eres responsable. Infrainestabilidad. No le da tiempo a tocar el suelo, gira con el diapasón del logaritmo. enchufado a una pulsación subterránea, que el humano corriente no percibe. Reacciona en situaciones chungas a la velocidad del sonido. Se cuenta en miles de millones y se cuenta en segundos. Esta siempre alerta, un guerrero de excepción. Britney Spears, "Work Bitch". Subutex es un colega, lee el pensamiento, sabe lo que hay que ofrecer para que la cosa se mueva. Música de gimnasio.

(...) Hay que saber diferencia las cosas. La fiesta y el destroy son para la noche. Durante el día, hay que saber limpiarse la nariz y no andar provocando. Le cansa. (...) Jeremy ya no sabe coger las olas. Ahora forma parte de la multitud a la que Kiko deja en la cuneta - no va a culpabilizarse por ser un asesino. Entiende que no todo el mundo puede. Siempre en la palestra, siempre con aplomo. la mayoría de sus conocidos están ya fuera de servicio. La partida es larga, la partida es dura. Danzad danzad, malditos, Kiko sera el ultimo en la pista. Para Jeremy se acabo. Su padre no lo dejara caer del todo pero esta acabado. Su cerebro debe de ser como un buñuelo chino pasado. Se enfrió una vez frito. No volverá a subir al Ring. (...) las chicas se quedan secas cuando van muy cargadas, les hace daño cuando follan, chicos, cuidado con el prepucio. Lo tuitea. Pero para lo que no tienen prepucio, con su polla que no siente nada. Esta noche puede meter la suya entre los muslos de cualquiera de ellas. A eso han venido, ven lo grande que es el piso, se calientan, quieren comerle el rabo al tio que puede pagarse algo así. lo ve todo. Es una superficie sensible y alerta. es la droga pero no solo- su cerebro es una gigantesca intersección. como el centro de Tokio. Los datos lo atraviesan, organiza. Se pasa el día controlando ocho pantallas y dando ordenes por teléfono. Se multiplica. A fuerza de entrenamiento, su cerebro funciona cien veces mejor que el de cualquier director general. Un director de banco es como un tío que sube la montaña en burro mientras el se desplaza en cohete - tres veces la vuelta al mundo, todos los días, y no solo la vuelta al globo con pasos de gigante, de mercado en mercado, sino el mismo trayecto en corte transversal-, sintetiza los datos, capta los que se combinan, los conecta. Emisor receptor. Centro de clasificación intergalactica. Enchufado a la hora del mundo. Tanto en un pueblo siciliano como en un metrópolis india, de la tundra a la selva amazónica, en todas partes es la hora del mercado. nuestro valor es la velocidad, la ubicuidad es nuestro don. el coche de carreras va demasiado deprisa para que se pueda cambiar su trayectoria, es cuestión de feeling. Kiko siente el tiempo, él es la aguja grande del reloj. En la hora global. El es mas rápido, mas poderoso. No tiene nada que ver con la droga. Gestiona. por la mañana una puntita y funciona sin tomar nada hasta la pausa de las dos - primera raya. Gestiona, durante el día solo toma lo que necesita para mantenerse sobre la cresta. nunca verse en el tuner. Es un sufista excepcional. Se merece ese piso, se merece las chicas que menean el culo en el salón, se merece la droga dura. Se merece sus Berluti. Él lo vale. hacia arriba, en círculos concentricos - todo el mundo daría cualquier cosa por estar en su lugar.

(...)

Por qué eres pobre tú, por qué no has pasado de ser un pobre miserable. De crío debieron de alimentarlo a base de cacahuetes en platos de papel, toda la vida papeando crepes congeladas y carne atiborrada de antibióticos. la cultura de los pobres le a arcadas. Se reduce a eso: papeo demasiado salado transportes públicos currar por menos de cinco mil euros al mes y comprarse ropa en un centro comercial. Coger el avión  y tener que esperar en los aeropuertos en sillas duras sin nada para beber y sin los periódicos, que te trates como a una mierda y viajar en asientos de segunda, ser un gilipollas de segunda, con las rodillas encogidas y los codos de la vecina en las costillas. Tragarse carne vieja celulitica. Acabar la semana de curro y hacer la limpieza y la compra. mirar el precio de las cosas para saber si puedes pagarlas. Kiko no lo haría, atracaría bancos se pegaría un tiro encontraria una solución. no lo soportaría. Si lo hacen es porque se lo merecen.(...) los tíos como el nunca se comportan como esclavos. El se mantiene en pie pase lo que pase - ates palmarla que arrodillarse. El que se deja dominar merece que lo dominen. Es la guerra. Él es un mercenario. No te echas a llorar cuando caes en el frente. Estas ahí para luchar (...) ¿Crees que tenemos tiempo pasa examinarnos el ojete y preguntarnos si esta bien? quien es el mas fuerte. El mas rápido. solo eso importa. En cuanto oyes la respuesta, dale caña. (...) pero hazte las peguntas correctas: quien vende los programas? esos son los amos del mundo. Pregúntate qué fabrica quien vende los programas? esos son los amos del mundo. Pregúntate qué fabrica Google en lugar de lloriquear porque en lugar de lloriquear porque ya no entiendes nada de la industria.



Doce trenes de retraso, colega. la única pregunta valida es quien inventa los logaritmos. El pueblo llano teme que suba la extrema derecha. Para los mercados nada cambiaría. Estos y otros, nunca se nota la diferencia. No retrocederemos mas. Todavía están en los años treinta. Kiko esta enchufado al flujo único, al poder en linea directa, el dinero pelea, se hincha y se encabrita pero Kiko sujeta las riendas. ¿Se pide al piloto de un bombardero que analice su estado de animo? todavía defienden la enseñanza y la seguridad social. Subnormales. ¿los parados necesitan leer en su tiempo libre? ¿acaso él se lleva dinero cuando no lo produce?  se acabó el viejo mundo. ¡Que necesidad hay de educar a gente a la que ya no necesitamos en el mercado laboral? la próxima vez que se haga un llamamiento los pueblos de Europa sera para la guerra. Nadie necesita aprender literatura y matemáticas para ir a la guerra, eso es lo que reactivaría la economía. una guerra.  Pero parados letrados... francamente, qué estupidez. La gente cree que en la bolsa están al tanto de los movimientos contestatarios-¿De verdad creen que les conmueve ver a cuatro tíos que ya no pueden pagarse las habichuelas? siempre ha sido así. Es duro. Es la guerra (...) cuando le llegue el turno a Kiko... también estará solo. Es un mercenario, sabe que no puede contar con nadie, las guerras hay que ganarlas. Sobrevivir. Tener las herramientas adecuadas. El logaritmo exacto. Lo demás, poesía, falsas promesas (...)  ve a los que se han retirado a los cuarenta años. palacios carros grandes y putas guapas, se van a vivir a países donde les toca los cojones con los derechos humanos, donde están por delante, no jodidos a impuesto. No ve ni a uno solo con lagrimas en los ojos porque el negrito no come bien. Intenta hacer lo que yo hago y verás. Me entero, adivino, adelanto, anticipo, giro. Siempre alerta. Malas  noticias para los franceses: se acabo la fiesta. circulad, ya no queda nada que vender. hemos liquidado nuestros frigoríficos nuestros ordenadores ahora cogemos los stocks y vamos a vender a otra parte ¿y entonces que vas ha hacer, a parte de lloriquear? ¿mataros entre vosotros? buena idea. Tenemos armas para vender. la gente de su país es imbécil, ingrata y arrogante. gritan por la calle creyéndose importantes. Nada. Desde donde estáis no se os oye. Ni un rumor llega a nuestros oídos ya esta perdido. el pescado esta vendido. agitad vuestras papeletas. No se os oye, ni de lejos

(....)

Es increíble, el tipo tiene un sexto sentido. Está a los mandos, y su nave espacial despega. Es coherente, la gente los cuerpos el sonido... es muy coherente (...)  Mira lo que les haces a esas perras, no tardará en montarse una orgía en el salón. En realidad hasta el careto le pega. No es tímido, es misterioso. A primera vista pensó que era tímido. Los odia. Al menos, los matones tienen rabia, son bocazas. Tienen la mirada fría. La timidez es la marca de los falsos. La clase media, los modernos. Los mindundis que se creen alguien. la timidez denota complejo, y el complejo denota traición. hay que tener cuidado con a quien dejas entrar si quieres  que el ambiente sea fluido. hay que filtrar. una casa se gestiona como un país. Hay que impedir el paso a los indeseables, ser despiadado y estar entre personas que saben divertirse. Yo pago mi party pero selecciono.

(...)

Mueve el cuerpo nena, muévete. me ocupare de tu caso. Esta noche no te voy a follar, estoy muy cansado, pero te llevare a la cama. Dormiremos acurrucados. (...) Me voy a quedar dormido con dos dedos metidos en tu coñito depilado pero no te follare, no tengo energía suficiente, quizá me la chupes pero creo que ni siquiera pode correrme. En su casa, el porno se hace en su catre. Es un dios. su habitación esta lo bastante lejos del salón para que deje que la gente se divierta. Es un príncipe. No se despide, hace un gesto a la chica para que vaya con el, y ella obedece. Todas son así, y las que remolonean demasiado para venirse a la cama cuando les silbó que se vayan a tomar por culo, siempre habrá otra lo bastante lista para calentarlo. Porque mañana, vete a saber, quizá me acuerde de ti lo bastante como para hacerte un regalo. Depende de ti, de si das la talla.






lunes, 31 de julio de 2017

Me he enterado en el metro que un día como hoy se murió Monet








Quiero salir y bailar contigo pero no puedo
tengo 39° de fiebre
traducidos en un calor insoportable bajo mis brazos
y una garganta en verano,
mi hipotálamo se siente pesimamente,
mis pulmones son como dos esponjas exprimidas
llenas de sopa muy tibia
y dentro de ellos
largos hilos de pasta
[que miden cuatro mil trescientas veintiocho millas náuticas]
preparada en una cocina tradicional
por un tipo que no es cocinero sino camarero
se enredan y se rompen

mis células hierven
dentro de un caldo muy espeso
en el que flotan
algunos pulpos diminutos y
pequeños camarones rosas,
trozos de apio
y cebolla,
como si fuera un cuadro de Monet
que se cuece dentro de una olla gigante
de la que no para de salir vapor.

Mientras yo estoy postrada en esta cama
él dirá que te ama,
pondrá sus manos suaves de camarero en jefe
sobre tus hombros
acercara su boca a tu nuca diciendo
estoy enamorado de ti,
y tú vas a llorar,
porque ser sinceramente amado por alguien
es algo
realmente
especial.

Sé que aquí todo se siente como en cualquiera de nuestras conversaciones,
Pero entiende que solamente tengo esto para dar a los demás, y
Espero que puedas apreciarlo                                    


Un saludo impresionista.





lunes, 9 de enero de 2017

No estoy llorando porque esto sea lo suficientemente importante para mí, estoy llorando porque no lo es




Estoy llorando porque quiero formar parte de un club llamado “inútiles aficionados a todos los campos deportivos iluminados en la noche y vistos desde cualquier vehículo en movimiento”.

Estoy llorando porque quiero ser aceptada en este club, porque quiero hacer parte de algo pequeño y honesto, porque creo que como ser humano merezco un espacio singular y especifico en el cual pueda mirar al frente y sonreír sin decir nada.

Estoy llorando porque los clasificados en internet no anuncian ningún club deportivo que no se dedique en lo absoluto al deporte, sino solamente a la contemplación. Mis ojos se hinchan y mi cara se pone muy pálida como si tuviese frío y no hubiera alrededor de mí ninguna cosa viva a la que pudiera acercarme para mantenerme a salvo.

Estoy llorando porque siento que puedo hacerlo, que tengo el derecho, que no tengo otra oportunidad fuera de mí, que soy la única razón por la que estoy aquí, y que no estoy sola, que jamás estaré tan sola como creía, como pensaba, que jamás estaré fuera de nadie.


Estoy llorando porque la música que suena en la línea de emergencia no es tan conmovedora como pensé que sería.



jueves, 14 de julio de 2016

La broma infinita (Fragmento) - David Foster Wallace

7 DE NOVIEMBRE, 
AÑO DE LA ROPA INTERIOR PARA ADULTOS DEPEND




El primer nacimiento del segundo hijo de los Incandenza fue una sorpresa. La alta y curvilínea Avril Incandenza de ojos saltones no notó nada; las menstruaciones eran exactas como un reloj; no sufría de hemorroides ni de obstrucción glandular; nada de pica; nervios y apetito normales; vomitaba algunas mañanas, pero ¿quién no lo hacía en aquellos tiempos?
Fue en un atardecer de metálica luz de noviembre en el séptimo mes de un embarazo furtivo cuando ella se detuvo, yendo del largo brazo de su esposo, cuando subían la escalera de arce de la casa de Back Bay, que pronto dejarían, y se volvió hacia él, pálida, y abrió la boca de una manera muda que era elocuente en sí misma.

Su marido la miró empalideciendo.
 –¿Qué pasa? –
Es dolor.

Era dolor. La rotura de aguas había hecho brillar varios escalones a sus pies. A James Incandenza le pareció que ella giraba sobre sí misma, se agachaba y se doblaba sobre el borde de un escalón, la frente contra sus hermosas rodillas. Incandenza contempló todo eso en una luz como de Vermeer; ella se hundió más, él se inclinó sobre ella y ella intentó levantarse.

–Espera, espera, espera. Espera.
–Es dolor.

(…)

A él, Mario, lo tuvieron que sacar, raspándolo como la carne de una ostra, de un útero a cuyos lados se le había encontrado aferrado como una araña, diminuto y discreto, atado de pies y manos con tendones, con un puño pegado a la cara con el mismo material. Fue una completa sorpresa y terriblemente prematuro y atrofiado, y se pasó muchas de las siguientes semanas moviendo sus contraídos y atrofiados bracitos hacia el techo de Pyrex de la incubadora, siendo alimentado por sondas y monitorizado por cables y aupado por manos esterilizadas, su cabeza acunada con un pulgar.

(…) La gestación incompleta y el parto aracnoide de Mario II dejaron al chico unos problemas físicos que marcaron su carácter para toda la vida. El tamaño era uno de ellos: en sexto grado tenía el cuerpo de un niño de dos años; a los dieciocho estaba entre gnomo y jockey. Estaba el asunto de los brazos de aspecto atrofiado y brady-auxético que, igual que en un caso aterrador de contractura de Volkmann, se curvaban delante del tórax en una S y servían para comer de forma rudimentaria y sin cuchillo, aferrarse al pomo de una puerta hasta que giraba apenas lo suficiente para poder abrirla de una patada y poner las manos en forma de lente para enfocar alguna escena, además de arrojar quizá pelotas de tenis a distancias muy cortas a los jugadores que las pidieran, pero no para mucho más, aunque eran impresionantemente-casi-familiarmente-disautónomosresistentes al dolor y se podían pinchar, chamuscar o incluso aplastar con una abrazadera del sótano que sostenía aparatos ópticos, tal como había hecho Orin, sin que el chaval se quejara lo más mínimo.

A un nivel brady-podológico, Mario no tenía los pies simplemente deformes, sino más bien como bloques: no solo eran planos, sino también perfectamente cuadrados, buenos para abrir puertas a patadas pero demasiado cortos como para ser usados convencionalmente como pies: junto con la lordosis en la zona baja de la columna vertebral, obligaban a Mario a moverse a tropezones y bandazos como un borracho cómico, con el cuerpo inclinado hacia delante como si luchara contra el viento, justo en el ángulo adecuado para caerse de bruces, lo que le sucedió bastante a menudo cuando era niño, ya le diera Orin un pequeño empujón por detrás o no. Las frecuentes caídas hacia delante explican por qué la nariz de Mario estaba aplastada severamente contra la cara de modo que no sobresalía lo suficiente, con la consecuencia de que los orificios nasales tendían a taparse un poco, en especial durante el sueño. Uno de los párpados le colgaba por debajo del otro sobre sus ojos abiertos, unos ojos castaños y bondadosos, demasiado grandes y protuberantes para calificarlos de ojos convencionalmente humanos; ese párpado colgaba como una persiana medio rota; su hermano Orin de vez en cuando intentaba darle al párpado recalcitrante esa especie de tirón hacia abajo que se usa para desatascar una persiana averiada, pero lo único que logró fue que poco a poco el párpado se separara de sus suturas hasta que eventualmente tuvo que ser remodelado y vuelto a coser con otro procedimiento blefaroplástico porque, de hecho, no era el párpado auténtico de Mario –que había sido sacrificado al nacer, cuando se le pegó a la cara como una lengua sobre el metal frío y se le extirpó por completo–, sino una extremadamente avanzada y completa blefaroprótesis de fibropolímero dermatológico con pestañas de caballo que se curvaban más allá del alcance de las pestañas del otro párpado. Junto con el lento movimiento de los párpados, le daban incluso a la expresión más neutral de Mario el fruncimiento de ojos extrañamente amistoso de un pirata. Y, para más inri, estaba la sonrisa involuntariamente constante.

Es probable que ya sea el momento oportuno de mencionar que la piel de color caqui de Mario, hermano mayor de Hal, su extraña y cadavérica tonalidad gris verdosa, su textura cortical, los atróficos brazos curvilíneos y su aracnidismo general le daban, en especial desde una distancia media, el aspecto de alguien asombrosamente reptílico y dinosáurico. Sus dedos no solo eran sarmentosos y en forma de garra, sino también inservibles como elementos prensiles, lo cual hacía impracticable el uso de cubiertos por parte de Mario. (…) El hermano de Hal es técnicamente lento, en el sentido de Stanford-Binet, según reveló el Centro Brandeis de Control de Enfermedades, pero de ningún modo probadamente retardado o cognitivamente dañado o brady-frénico, más bien es refractado, casi, un poquito epistémicamente quebrado, un poste sumergido en agua mental un poco torcido y que tarda para todo un poco más que el resto de los mortales, a la manera de todas las cosas refractadas.

O que el estatus de Mario en la Academia Enfield de Tenis (…) que su vida allí es en apariencia triste y abandonada, puesto que es el único menor con problemas físicos, incapaz de empuñar una raqueta reglamentaria o permanecer de pie en un sitio donde no pueda apoyarse. Que él y su padre fueron, fuera bromas, inseparables. Que Mario fue como el asistente honorario de producción y portó las películas, los objetivos y los filtros del difunto Incandenza en una compleja mochila del tamaño de una pierna de buey los últimos tres años de la vida del cineasta tardíamente florecido, asistiéndolo en las filmaciones y durmiendo sobre múltiples almohadas en suaves y pequeños sitios libres en los mismos moteles donde dormía Él Mismo y de tanto en tanto saliendo a comprar una botella de plástico rojo y brillante llamada Big Red Soda Water y llevándosela a la becaria con velo y aparentemente muda en el vestíbulo del motel y trayendo café y diversos medicamentos para el páncreas y otras cosas para el personal y ayudando a D. Leith con la Continuidad cuando Incandenza quería preservar la Continuidad, básicamente comportándose como se comportaría cualquier hijo cuyo papá le permitiera acceder al último y mejor amor de su corazón; avanzando con buen ánimo y sin patetismo para mantenerse al lado de aquel hombre alto, encorvado y cada vez más demente que daba pacientes zancadas de dos metros a través de aeropuertos y estaciones de tren, llevándole los objetivos, inclinado hacia delante, pero de ningún modo con el aspecto de un perrito faldero.

(…)

Y su hermano menor, Hal, mucho más impresionante externamente, casi idealiza a Mario en secreto. Dejando de lado las cuestiones relacionadas con Dios, Hal cree que su hermano Mario es un (semi)milagro que camina. La gente que de algún modo se han quemado en pleno nacimiento, atrofiado o mutilado hasta un límite que deja de ser justo, se acurrucan en su propio fuego o crecen. Mario, áurico, atrofiado y homodóntico, flota, en opinión de Hal. Lo llama Bubú, pero teme sus opiniones más que las de nadie, con la posible excepción de Mami. Hal recuerda las horas interminables de bloques y pelotas en el suelo de madera de la infancia de Mario en la avenida Belle, número 36, en Weston, los tangrams y el See’n’Spell, el cabezudo Mario observando juegos a los que no podía jugar, en una farsa por la que no sentía más interés que la proximidad con su hermano. Avril recuerda a Mario cuando a los trece años aún quería que Hal lo ayudase a bañarse y vestirse –a una edad en que la mayor parte de los chicos normales se avergüenzan hasta del espacio que ocupan sus cuerpos sonrosados– y queriendo esa ayuda para bien de Hal, no para su propio bien. Pese a sí mismo (y demostrando una sorprendente falta de comprensión de la psique de su madre), Hal teme que Avril vea a Mario como el verdadero prodigio de la familia, como una especie de idiot savant genial de un tipo inclasificable, una cosa rarísima y fascinante incluso si su intuición lenta y silenciosa la asusta, aunque su pobreza académica le rompa el corazón, las sonrisas que Mario despliega cada mañana sin falta desde el suicidio de su padre la hacen sentir que ojalá pudiera llorar. Por esa razón, hace esfuerzos tremendos para dejar a Mario en paz, no merodear ni acosarlo, tratarlo de una forma mucho menos especial de lo que le gustaría: lo hace por él. Es algo noble, doloroso. El amor que le tiene al hijo que nació como una sorpresa trasciende todas sus otras experiencias y determina toda su vida. Hal lo sospecha. Fue Mario, no Avril, quien obtuvo para Hal los primeros ejemplares completos del diccionario Oxford en un tiempo en que Hal aún era vigilado para ver si había sufrido algún daño y Bubú los trajo tirando con los premolares de un vagoncito por las carreteras falsamente rurales de las proximidades de Weston, meses antes de que Hal hiciera la prueba del Inventario Verbal Mnemotécnico que había diseñado un querido y leal colega de Mami en Brandeis para «Más Allá de las Ideas». Fue Avril, no Hal, quien insistió en que Mario viviera no en la Residencia del Director con ella y Charles Tavis, sino con Hal en la subresidencia de la AET. Pero en el Año de los Productos Lácteos de la América Profunda fue Hal, y no ella, quien, cuando el representante velado de la Unión de los Horrible e Inverosímilmente Deformes se presentó en el umbral de la AET para discutir con Mario cuestiones de inclusión ciega versus distanciamiento visual, de la libertad de esconderse que le podría proporcionar un velo, fue Hal, aunque Mario se reía y hacía una pequeña reverencia, fue Hal, blandiendo su raqueta Dunlop, quien le dijo a aquel tipo que se fuera con la música a otra parte.