Desde: New-Spleen
Hace veintidós años entendí al fin el propósito último de mi vida.
Leí en su totalidad la Nacar-Colunga y cuando terminé la última frase “La
gracia del señor Jesús este con todos los santos, amén”, lo vi claramente, necesitaba comprar
una Wistar albina con problemas de crecimiento, cuyo peso y talla fueran muy
inferiores a la media para su especie. Yo caminaba por el costado derecho de la
vía y el cielo estaba lleno de nubes que tenían el mismo color, exactamente el
mismo color que el costado de un edificio nuevo en esa calle. Viéndolo de lejos
me pareció increíble que un edificio tan alto pudiera camuflarse así, es decir,
que se hubiera logrado cubrir una superficie tan amplia con un color tan
complicado de replicar, y sentí que todo naturalmente se trataba de la necesidad arquitectónica de ocultar un error muy grande, un edificio de bases inestables
construido sobre arcillas altamente deformables del subsuelo. Al cruzar la
calle vi que el edificio había comenzado a hundirse en el pavimento.
Estuve pensando a qué velocidad increíblemente lenta debía haber comenzado todo
ese hormigón a mover la tierra bajo de sí con su peso de diez pisos de
departamentos sin vigilante pero con doble cerrojo en cada puerta de entrada a
los garajes, mientras el suelo a su alrededor comenzaba a fracturarse
literalmente y el concreto se separaba en una línea muy fina que rodeaba el
edificio como una falla geológica. Cuando lo vi, entendí que debía ir
inmediatamente a una tienda de mascotas, así que caminé en línea recta junto a
la fractura del suelo, es decir paralela a esta especie de surco que no era
para nada perfecto pero si muy delgado, y un par de casas adelante me paré en
silencio frente a unos ventanales de tamaño promedio a través de los cuales se
veían unos cristalitos más pequeños que conformaban unas cajas transparentes en
las que yo esperaba que hubiesen varios, o ya directamente bastantes ratones
muy pequeños revolcándose en los montones de delgadas láminas enroscadas de
madera, y cuando no vi ningún animal a través de los cristales, sino que me vi
a mi misma parada ahí en silencio, no me gustó mucho, de modo que preferí
entrar a la tienda de mascotas diciendo hola, y el dependiente de la tienda me
miró fijamente como si yo estuviera haciendo una ponencia sobre la noción de poder
en Foucault y la implicación directa de esa idea sobre los discursos acerca de
las dificultades para establecer un salario igualitario entre géneros, no
directamente sexos, noción que tiraba por los nuevos suelos ex-acuíferos toda
la diferenciación entre hombres y mujeres que creíamos que existía tan sagrada
y binariamente. Entonces el dependiente seguía viéndome y se tocaba la barbilla
con interés, de modo que yo comencé a mover la pierna derecha como si estuviera
impaciente hasta que por fin cedió y se agachó por debajo del mostrador. Al
subir me dio una cajita de cartón sellada y me dijo, vete por favor y gracias
por tu compra, y yo tomé la cajita y le dije, bueno pero no te he dado un solo
centavo, y él dijo gracias por tu compra, y yo dije, no tengo dinero ahora, y
él dijo gracias por tu compra, y yo dije, quizá puedo pasar en un rato pero no
estoy segura de que eso vaya a ocurrir, y él dijo gracias por tu compra, ya
vete por favor, y yo dije, no es una compra a menos de que exista un
intercambio monetario real, y él dijo, está bien, y me dio un billete nuevo con
la cara de Carlos Lleras Restrepo, y yo dije, creo que no es suficiente, y él
sacó de su bolsillo otro billete idéntico y me lo entregó, y yo le dije, ahora
es seguro que hemos concretado este negocio, y él dijo gracias por tu compra, y
yo dije gracias a ti. Me llevé la cajita y caminé hasta mi casa sin abrirla, y
le puse al ratón mi nombre y se lo susurré muy despacio a través de las fibras
de papel entretejidas, una capa sobre la otra sin ningún cuidado hasta formar
la fuerte mezcla de fibra de pino y papel reciclado y en la habitación puse una
jaula de pájaros colgando del techo, como si fuera una casa de té en Beijing
antes de la llegada de los comunistas, y me las arreglé para meter la pequeña
caja ahí dentro, y de pie a una distancia de un metro por lo menos me acomodé
para observar un momento al ratón. La caja no tenía agujeritos para que pudiera
respirar, las virutas no crujían entrechocando dentro y por eso no sonaba nada,
creía que el ratón dormía y prendí un cigarrillo para ponérmelo en la boca
mientras me quitaba la chaqueta, apreté el nudo de los cordones de mis zapatos
y decidí que lo mejor era limpiar el sitio, entonces saqué de la habitación la
cama, el escritorio, el armario y la mesa de noche, puse todo eso en el
pasillo, y después traje lejía y alcanfor y estuve toda la noche tallando los
espacios entre una baldosa y otra, de rodillas, con los ojos cerrados como un
perro ciego que se arrastra oliendo a su amo de un lado al otro de la
habitación, y luego de tres o cuatro horas ya me dolía la piel de las manos,
mis rodillas tibias y rosadas se comportaban muy temblorosas por la posición
que había tenido que adoptar en la vida, finalmente cuando terminé de tallar
agarré varios pañuelos Hermès de última temporada con grabados orientales en
dos colores y sequé todo lo que hacía falta, y tiré los pañuelos a la basura y
mientras estaba afuera de la habitación me quité los zapatos porque ahora el
sitio era prácticamente un Tatami sin virtud aparente solo por estar a nivel
del suelo, es decir, por ser el suelo mismo, sin embargo, tan limpio, y tibio a pesar de todo
porque para cuando terminé eran las tres de la tarde del día siguiente y todo
estaba iluminado, y el sol calentaba las baldosas. Mientras estuve afuera me di
una ducha y luego me puse la ropa más cómoda que encontré, una sudadera gris, y
unas medias blancas nuevas, y una camiseta esqueleto también blanca y 100% cotton. Entré con
el cabello húmedo, los calcetines blancos y relucientes y me puse de pie frente
a la jaulita otra vez a un metro de distancia y comencé a mirar al ratón que
seguía dentro de la caja sin hacer ruido, y entonces me di cuenta que era un
animalito tan silencioso casi como yo y además tenía mi nombre, y creo que por
eso comencé a llorar, y prendí otro cigarrillo mientras la luz del sol entraba
por las ventanas y atravesaba linealmente los espacios entre un trozo de
persiana y el otro, entre un trozo de aluminio de la persiana veneciana y el
otro, y mis piernas parecían algo especial cuidadosamente puesto allí como
parte de este momento hecho para que el ratón pudiera sentirse tranquilo
mientras dormía dentro de la caja. Me quedé mirándolo muy seriamente, muy
seriamente de verdad, sintiendo que era un momento único entre nosotros, y
cuando terminé de fumar, puse la colilla en un cenicero de cristal que me
recordaba las ventanas de la tienda de mascotas, y aplasté la colilla despacio
y con mucha fuerza sobre el cenicero sin quitarle la mirada de encima al ratón,
sintiendo que mi vida y la suya eran un evento fílmico de baja categoría, pero
en el que mi papel era representado por Philip Seymour Hoffman al igual que el
del ratón, y mientras todavía las lágrimas me escurrían por la cara, le dije, tú y yo
sabíamos de qué se trataba esto, tú y yo lo sabíamos, y me sentí después con la
obligación moral de explicárselo, te compré porque te odio, le dije, te odio de
verdad, de un modo tan miserable que inclusive me siento culpable, me parece
que eres el peor trato que haya hecho en la vida, y creo que eres penosamente
inferior, no creo nunca que puedas procrear ni crecer ni amar ni entender nada,
pienso que eres inútil y no quisiera tener que verte nunca más. Dentro de la
caja no había ningún ruido. Pero lo único que tengo en la vida, seguí, es esta
habitación impecable en la que debo pasar los próximos diez o quince años, y
ahora como la habitación está vacía, solo estás tú, ¿entiendes lo que
significa? eres lo único que tengo en el mundo, lo único que tengo en este
mundo eres tú, y te odio, te odio tanto, pero vamos a tener que aprender a
lidiar con eso porque siento que luego de haber tomado esta decisión y a pesar
de las promesas de la Nacar-Colunga, además de esta unión perfecta en el mundo
ya no hay nada.
domingo, 22 de octubre de 2017
jueves, 10 de agosto de 2017
Vernon Subutex I (fragmentos) - Virginie Despentes
El sonido es excelente, este tío es un genio. Siempre hay que confiar en Gaëlle. A primera vista todo el mundo se ha preguntado pero quien es ese pringado y entonces él ha sacado su iPod, el tío es dios, es agua bendita en las orejas. los altavoces Klipsch escupen Rod Stewart, ese tío está chalado, se atreve con todo, y encaja perfectamente. Es el Nadia Comaneci de la playlist. Desde esta noche es su Dj residente. Red Bull y rayas de coca, llegan las chicas, en grupos, Son borrachinas fáciles y vulgares, así nos gustan por la noche. Un capullo pota en las plantas. Kiko lo agarra del hombro y le escupe al oído "lárgate de mi casa lárgate ahora mismo lárgate" y el tío balbucea algo pero Kiko lo empuja hacia la puerta sin escucharlo. Odia a los pringados que no aguantan el alcohol. Una rubia platino, en los huesos, se tambalea sobre unos tacones raros. parece que camine por una cuerda floja. Clavículas prominentes, le dan ganas de romperle un hueso. Neuronas fritas. Se le ocurre de repente la idea de subirse a la barandilla de la terraza y saltar. Solo por cortar el rollo. Esta mañana al levantarse Kiko se dijo esta noche quiero tranquilidad. necesitaba descansar, comer japo, ver una película y dormir para recuperarse. pero había olvidado que daba una fiesta en su casa - habría podido anularla pero exigía más esfuerzos que dejarlo correr. Ha venido Claudia. Esta en París para hacer la portada de Vogue. Le gusta estar rodeado de gente que tiene éxito en lo que hace. Desprenden buena energía. ha venido con sus amigas del photo shoot, hoy en día las modelos son las It Girls de la pasada década. Has been. Demasiadas. Desechables. Hasta los losers de llevan a la cama a una chica recién bajada de la pasarela. la frase le parece divertida y la tuitea. Compite con Jé, que está en Shangai - qué hora es allí, no es posible que este tuiteando a esta hora: "estudio el verde de mi vómito", ilustrado con una foto. Que asco. Vete a saber qué cojones hace allí. Aparte de ponerse enfermo. Desde la ultima de James Bond, Kiko se prometió ir a Shangai. no por el curro - ir y tener tiempo para salir del hotel. Sentir la ciudad. pero tiene pocas vacaciones. Es lo que hay. Dedicas el tiempo a ganar la máxima pasta posible pero para pulirtela tendrías que cogerte días de descanso compensatorio. y eso en su trabajo no se hace. Su trabajo es cuestión de velocidad. Los que no están en ese mundo no lo entienden. Creen que estudia empresas. Kiko es un sprinter. reacciona en centésimas de segundo, avanza al ritmo de las maquinas. Black holes. Un crac bursátil dura un segundo y medio. Los beneficios se cuentan por miles de millones. O las perdidas. y tú eres responsable. Infrainestabilidad. No le da tiempo a tocar el suelo, gira con el diapasón del logaritmo. enchufado a una pulsación subterránea, que el humano corriente no percibe. Reacciona en situaciones chungas a la velocidad del sonido. Se cuenta en miles de millones y se cuenta en segundos. Esta siempre alerta, un guerrero de excepción. Britney Spears, "Work Bitch". Subutex es un colega, lee el pensamiento, sabe lo que hay que ofrecer para que la cosa se mueva. Música de gimnasio.
(...) Hay que saber diferencia las cosas. La fiesta y el destroy son para la noche. Durante el día, hay que saber limpiarse la nariz y no andar provocando. Le cansa. (...) Jeremy ya no sabe coger las olas. Ahora forma parte de la multitud a la que Kiko deja en la cuneta - no va a culpabilizarse por ser un asesino. Entiende que no todo el mundo puede. Siempre en la palestra, siempre con aplomo. la mayoría de sus conocidos están ya fuera de servicio. La partida es larga, la partida es dura. Danzad danzad, malditos, Kiko sera el ultimo en la pista. Para Jeremy se acabo. Su padre no lo dejara caer del todo pero esta acabado. Su cerebro debe de ser como un buñuelo chino pasado. Se enfrió una vez frito. No volverá a subir al Ring. (...) las chicas se quedan secas cuando van muy cargadas, les hace daño cuando follan, chicos, cuidado con el prepucio. Lo tuitea. Pero para lo que no tienen prepucio, con su polla que no siente nada. Esta noche puede meter la suya entre los muslos de cualquiera de ellas. A eso han venido, ven lo grande que es el piso, se calientan, quieren comerle el rabo al tio que puede pagarse algo así. lo ve todo. Es una superficie sensible y alerta. es la droga pero no solo- su cerebro es una gigantesca intersección. como el centro de Tokio. Los datos lo atraviesan, organiza. Se pasa el día controlando ocho pantallas y dando ordenes por teléfono. Se multiplica. A fuerza de entrenamiento, su cerebro funciona cien veces mejor que el de cualquier director general. Un director de banco es como un tío que sube la montaña en burro mientras el se desplaza en cohete - tres veces la vuelta al mundo, todos los días, y no solo la vuelta al globo con pasos de gigante, de mercado en mercado, sino el mismo trayecto en corte transversal-, sintetiza los datos, capta los que se combinan, los conecta. Emisor receptor. Centro de clasificación intergalactica. Enchufado a la hora del mundo. Tanto en un pueblo siciliano como en un metrópolis india, de la tundra a la selva amazónica, en todas partes es la hora del mercado. nuestro valor es la velocidad, la ubicuidad es nuestro don. el coche de carreras va demasiado deprisa para que se pueda cambiar su trayectoria, es cuestión de feeling. Kiko siente el tiempo, él es la aguja grande del reloj. En la hora global. El es mas rápido, mas poderoso. No tiene nada que ver con la droga. Gestiona. por la mañana una puntita y funciona sin tomar nada hasta la pausa de las dos - primera raya. Gestiona, durante el día solo toma lo que necesita para mantenerse sobre la cresta. nunca verse en el tuner. Es un sufista excepcional. Se merece ese piso, se merece las chicas que menean el culo en el salón, se merece la droga dura. Se merece sus Berluti. Él lo vale. hacia arriba, en círculos concentricos - todo el mundo daría cualquier cosa por estar en su lugar.
(...)
Por qué eres pobre tú, por qué no has pasado de ser un pobre miserable. De crío debieron de alimentarlo a base de cacahuetes en platos de papel, toda la vida papeando crepes congeladas y carne atiborrada de antibióticos. la cultura de los pobres le a arcadas. Se reduce a eso: papeo demasiado salado transportes públicos currar por menos de cinco mil euros al mes y comprarse ropa en un centro comercial. Coger el avión y tener que esperar en los aeropuertos en sillas duras sin nada para beber y sin los periódicos, que te trates como a una mierda y viajar en asientos de segunda, ser un gilipollas de segunda, con las rodillas encogidas y los codos de la vecina en las costillas. Tragarse carne vieja celulitica. Acabar la semana de curro y hacer la limpieza y la compra. mirar el precio de las cosas para saber si puedes pagarlas. Kiko no lo haría, atracaría bancos se pegaría un tiro encontraria una solución. no lo soportaría. Si lo hacen es porque se lo merecen.(...) los tíos como el nunca se comportan como esclavos. El se mantiene en pie pase lo que pase - ates palmarla que arrodillarse. El que se deja dominar merece que lo dominen. Es la guerra. Él es un mercenario. No te echas a llorar cuando caes en el frente. Estas ahí para luchar (...) ¿Crees que tenemos tiempo pasa examinarnos el ojete y preguntarnos si esta bien? quien es el mas fuerte. El mas rápido. solo eso importa. En cuanto oyes la respuesta, dale caña. (...) pero hazte las peguntas correctas: quien vende los programas? esos son los amos del mundo. Pregúntate qué fabrica quien vende los programas? esos son los amos del mundo. Pregúntate qué fabrica Google en lugar de lloriquear porque en lugar de lloriquear porque ya no entiendes nada de la industria.
Doce trenes de retraso, colega. la única pregunta valida es quien inventa los logaritmos. El pueblo llano teme que suba la extrema derecha. Para los mercados nada cambiaría. Estos y otros, nunca se nota la diferencia. No retrocederemos mas. Todavía están en los años treinta. Kiko esta enchufado al flujo único, al poder en linea directa, el dinero pelea, se hincha y se encabrita pero Kiko sujeta las riendas. ¿Se pide al piloto de un bombardero que analice su estado de animo? todavía defienden la enseñanza y la seguridad social. Subnormales. ¿los parados necesitan leer en su tiempo libre? ¿acaso él se lleva dinero cuando no lo produce? se acabó el viejo mundo. ¡Que necesidad hay de educar a gente a la que ya no necesitamos en el mercado laboral? la próxima vez que se haga un llamamiento los pueblos de Europa sera para la guerra. Nadie necesita aprender literatura y matemáticas para ir a la guerra, eso es lo que reactivaría la economía. una guerra. Pero parados letrados... francamente, qué estupidez. La gente cree que en la bolsa están al tanto de los movimientos contestatarios-¿De verdad creen que les conmueve ver a cuatro tíos que ya no pueden pagarse las habichuelas? siempre ha sido así. Es duro. Es la guerra (...) cuando le llegue el turno a Kiko... también estará solo. Es un mercenario, sabe que no puede contar con nadie, las guerras hay que ganarlas. Sobrevivir. Tener las herramientas adecuadas. El logaritmo exacto. Lo demás, poesía, falsas promesas (...) ve a los que se han retirado a los cuarenta años. palacios carros grandes y putas guapas, se van a vivir a países donde les toca los cojones con los derechos humanos, donde están por delante, no jodidos a impuesto. No ve ni a uno solo con lagrimas en los ojos porque el negrito no come bien. Intenta hacer lo que yo hago y verás. Me entero, adivino, adelanto, anticipo, giro. Siempre alerta. Malas noticias para los franceses: se acabo la fiesta. circulad, ya no queda nada que vender. hemos liquidado nuestros frigoríficos nuestros ordenadores ahora cogemos los stocks y vamos a vender a otra parte ¿y entonces que vas ha hacer, a parte de lloriquear? ¿mataros entre vosotros? buena idea. Tenemos armas para vender. la gente de su país es imbécil, ingrata y arrogante. gritan por la calle creyéndose importantes. Nada. Desde donde estáis no se os oye. Ni un rumor llega a nuestros oídos ya esta perdido. el pescado esta vendido. agitad vuestras papeletas. No se os oye, ni de lejos
(....)
Es increíble, el tipo tiene un sexto sentido. Está a los mandos, y su nave espacial despega. Es coherente, la gente los cuerpos el sonido... es muy coherente (...) Mira lo que les haces a esas perras, no tardará en montarse una orgía en el salón. En realidad hasta el careto le pega. No es tímido, es misterioso. A primera vista pensó que era tímido. Los odia. Al menos, los matones tienen rabia, son bocazas. Tienen la mirada fría. La timidez es la marca de los falsos. La clase media, los modernos. Los mindundis que se creen alguien. la timidez denota complejo, y el complejo denota traición. hay que tener cuidado con a quien dejas entrar si quieres que el ambiente sea fluido. hay que filtrar. una casa se gestiona como un país. Hay que impedir el paso a los indeseables, ser despiadado y estar entre personas que saben divertirse. Yo pago mi party pero selecciono.
(...)
Mueve el cuerpo nena, muévete. me ocupare de tu caso. Esta noche no te voy a follar, estoy muy cansado, pero te llevare a la cama. Dormiremos acurrucados. (...) Me voy a quedar dormido con dos dedos metidos en tu coñito depilado pero no te follare, no tengo energía suficiente, quizá me la chupes pero creo que ni siquiera pode correrme. En su casa, el porno se hace en su catre. Es un dios. su habitación esta lo bastante lejos del salón para que deje que la gente se divierta. Es un príncipe. No se despide, hace un gesto a la chica para que vaya con el, y ella obedece. Todas son así, y las que remolonean demasiado para venirse a la cama cuando les silbó que se vayan a tomar por culo, siempre habrá otra lo bastante lista para calentarlo. Porque mañana, vete a saber, quizá me acuerde de ti lo bastante como para hacerte un regalo. Depende de ti, de si das la talla.
lunes, 31 de julio de 2017
Me he enterado en el metro que un día como hoy se murió Monet
Quiero salir y bailar contigo pero no puedo
tengo 39° de fiebre
traducidos en un calor insoportable bajo mis brazos
y una garganta en verano,
mi hipotálamo se siente pesimamente,
mis pulmones son como dos esponjas exprimidas
llenas de sopa muy tibia
y dentro de ellos
largos hilos de pasta
[que miden cuatro mil trescientas veintiocho millas náuticas]
preparada en una cocina tradicional
por un tipo que no es cocinero sino camarero
se enredan y se rompen
mis células hierven
dentro de un caldo muy espeso
en el que flotan
algunos pulpos diminutos y
pequeños camarones rosas,
trozos de apio
y cebolla,
como si fuera un cuadro de Monet
que se cuece dentro de una olla gigante
de la que no para de salir vapor.
Mientras yo estoy postrada en esta cama
él dirá que te ama,
pondrá sus manos suaves de camarero en jefe
sobre tus hombros
acercara su boca a tu nuca diciendo
estoy enamorado de ti,
y tú vas a llorar,
porque ser sinceramente amado por alguien
es algo
realmente
especial.
Sé que aquí todo se siente como en cualquiera de nuestras
conversaciones,
Pero entiende que solamente tengo esto para dar a los
demás, y
Espero que puedas
apreciarlo
Un saludo impresionista.
lunes, 9 de enero de 2017
No estoy llorando porque esto sea lo suficientemente importante para mí, estoy llorando porque no lo es
Estoy llorando porque quiero formar
parte de un club llamado “inútiles aficionados a
todos los campos deportivos iluminados en la noche y
vistos desde cualquier vehículo en movimiento”.
Estoy llorando porque quiero ser aceptada en este
club, porque quiero hacer parte de algo pequeño y honesto, porque creo que
como ser humano merezco un espacio singular y especifico en el cual pueda mirar al
frente y sonreír sin decir nada.
Estoy llorando porque los clasificados en
internet no anuncian ningún club deportivo que no se dedique en lo absoluto al
deporte, sino solamente a la contemplación. Mis ojos se hinchan y mi cara se pone
muy pálida como si tuviese frío y no hubiera alrededor de mí ninguna cosa viva a la que
pudiera acercarme para mantenerme a salvo.
Estoy llorando porque siento
que puedo hacerlo, que tengo el derecho, que no tengo otra oportunidad fuera de mí,
que soy la única razón por la que estoy aquí, y que no estoy sola, que jamás estaré
tan sola como creía, como pensaba, que jamás estaré fuera de nadie.
jueves, 14 de julio de 2016
La broma infinita (Fragmento) - David Foster Wallace
7 DE NOVIEMBRE,
AÑO DE LA ROPA INTERIOR PARA ADULTOS
DEPEND
El primer nacimiento del segundo hijo
de los Incandenza fue una sorpresa. La alta y curvilínea Avril Incandenza de
ojos saltones no notó nada; las menstruaciones eran exactas como un reloj; no
sufría de hemorroides ni de obstrucción glandular; nada de pica; nervios y
apetito normales; vomitaba algunas mañanas, pero ¿quién no lo hacía en aquellos
tiempos?
Fue en un atardecer de metálica luz de
noviembre en el séptimo mes de un embarazo furtivo cuando ella se detuvo, yendo
del largo brazo de su esposo, cuando subían la escalera de arce de la casa de
Back Bay, que pronto dejarían, y se volvió hacia él, pálida, y abrió la boca de
una manera muda que era elocuente en sí misma.
Su marido la miró empalideciendo.
–¿Qué pasa? –
Es dolor.
Era dolor. La rotura de aguas había
hecho brillar varios escalones a sus pies. A James Incandenza le pareció que
ella giraba sobre sí misma, se agachaba y se doblaba sobre el borde de un
escalón, la frente contra sus hermosas rodillas. Incandenza contempló todo eso
en una luz como de Vermeer; ella se hundió más, él se inclinó sobre ella y ella
intentó levantarse.
–Espera, espera, espera. Espera.
–Es dolor.
(…)
A él, Mario, lo tuvieron que sacar,
raspándolo como la carne de una ostra, de un útero a cuyos lados se le había
encontrado aferrado como una araña, diminuto y discreto, atado de pies y manos
con tendones, con un puño pegado a la cara con el mismo material. Fue una
completa sorpresa y terriblemente prematuro y atrofiado, y se pasó muchas de
las siguientes semanas moviendo sus contraídos y atrofiados bracitos hacia el
techo de Pyrex de la incubadora, siendo alimentado por sondas y monitorizado
por cables y aupado por manos esterilizadas, su cabeza acunada con un pulgar.
(…) La gestación incompleta y el parto
aracnoide de Mario II dejaron al chico unos problemas físicos que marcaron su
carácter para toda la vida. El tamaño era uno de ellos: en sexto grado tenía el
cuerpo de un niño de dos años; a los dieciocho estaba entre gnomo y jockey.
Estaba el asunto de los brazos de aspecto atrofiado y brady-auxético que, igual
que en un caso aterrador de contractura de Volkmann, se curvaban delante del
tórax en una S y servían para comer de forma rudimentaria y sin cuchillo,
aferrarse al pomo de una puerta hasta que giraba apenas lo suficiente para
poder abrirla de una patada y poner las manos en forma de lente para enfocar
alguna escena, además de arrojar quizá pelotas de tenis a distancias muy cortas
a los jugadores que las pidieran, pero no para mucho más, aunque eran
impresionantemente-casi-familiarmente-disautónomosresistentes al dolor y se
podían pinchar, chamuscar o incluso aplastar con una abrazadera del sótano que
sostenía aparatos ópticos, tal como había hecho Orin, sin que el chaval se
quejara lo más mínimo.
A un nivel brady-podológico, Mario no
tenía los pies simplemente deformes, sino más bien como bloques: no solo eran
planos, sino también perfectamente cuadrados, buenos para abrir puertas a
patadas pero demasiado cortos como para ser usados convencionalmente como pies:
junto con la lordosis en la zona baja de la columna vertebral, obligaban a
Mario a moverse a tropezones y bandazos como un borracho cómico, con el cuerpo
inclinado hacia delante como si luchara contra el viento, justo en el ángulo
adecuado para caerse de bruces, lo que le sucedió bastante a menudo cuando era
niño, ya le diera Orin un pequeño empujón por detrás o no. Las frecuentes
caídas hacia delante explican por qué la nariz de Mario estaba aplastada
severamente contra la cara de modo que no sobresalía lo suficiente, con la
consecuencia de que los orificios nasales tendían a taparse un poco, en
especial durante el sueño. Uno de los párpados le colgaba por debajo del otro
sobre sus ojos abiertos, unos ojos castaños y bondadosos, demasiado grandes y
protuberantes para calificarlos de ojos convencionalmente humanos; ese párpado
colgaba como una persiana medio rota; su hermano Orin de vez en cuando
intentaba darle al párpado recalcitrante esa especie de tirón hacia abajo que
se usa para desatascar una persiana averiada, pero lo único que logró fue que
poco a poco el párpado se separara de sus suturas hasta que eventualmente tuvo
que ser remodelado y vuelto a coser con otro procedimiento blefaroplástico
porque, de hecho, no era el párpado auténtico de Mario –que había sido
sacrificado al nacer, cuando se le pegó a la cara como una lengua sobre el
metal frío y se le extirpó por completo–, sino una extremadamente avanzada y
completa blefaroprótesis de fibropolímero dermatológico con pestañas de caballo
que se curvaban más allá del alcance de las pestañas del otro párpado. Junto
con el lento movimiento de los párpados, le daban incluso a la expresión más
neutral de Mario el fruncimiento de ojos extrañamente amistoso de un pirata. Y,
para más inri, estaba la sonrisa involuntariamente constante.
Es probable que ya sea el momento
oportuno de mencionar que la piel de color caqui de Mario, hermano mayor de
Hal, su extraña y cadavérica tonalidad gris verdosa, su textura cortical, los
atróficos brazos curvilíneos y su aracnidismo general le daban, en especial
desde una distancia media, el aspecto de alguien asombrosamente reptílico y
dinosáurico. Sus dedos no solo eran sarmentosos y en forma de garra, sino
también inservibles como elementos prensiles, lo cual hacía impracticable el
uso de cubiertos por parte de Mario. (…) El hermano de Hal es técnicamente
lento, en el sentido de Stanford-Binet, según reveló el Centro Brandeis de
Control de Enfermedades, pero de ningún modo probadamente retardado o
cognitivamente dañado o brady-frénico, más bien es refractado, casi, un poquito
epistémicamente quebrado, un poste sumergido en agua mental un poco torcido y
que tarda para todo un poco más que el resto de los mortales, a la manera de
todas las cosas refractadas.
O que el estatus de Mario en la
Academia Enfield de Tenis (…) que su vida allí es en apariencia triste y
abandonada, puesto que es el único menor con problemas físicos, incapaz de
empuñar una raqueta reglamentaria o permanecer de pie en un sitio donde no
pueda apoyarse. Que él y su padre fueron, fuera bromas, inseparables. Que Mario
fue como el asistente honorario de producción y portó las películas, los
objetivos y los filtros del difunto Incandenza en una compleja mochila del
tamaño de una pierna de buey los últimos tres años de la vida del cineasta
tardíamente florecido, asistiéndolo en las filmaciones y durmiendo sobre
múltiples almohadas en suaves y pequeños sitios libres en los mismos moteles
donde dormía Él Mismo y de tanto en tanto saliendo a comprar una botella de plástico
rojo y brillante llamada Big Red Soda Water y llevándosela a la becaria con
velo y aparentemente muda en el vestíbulo del motel y trayendo café y diversos
medicamentos para el páncreas y otras cosas para el personal y ayudando a D.
Leith con la Continuidad cuando Incandenza quería preservar la Continuidad,
básicamente comportándose como se comportaría cualquier hijo cuyo papá le
permitiera acceder al último y mejor amor de su corazón; avanzando con buen
ánimo y sin patetismo para mantenerse al lado de aquel hombre alto, encorvado y
cada vez más demente que daba pacientes zancadas de dos metros a través de
aeropuertos y estaciones de tren, llevándole los objetivos, inclinado hacia
delante, pero de ningún modo con el aspecto de un perrito faldero.
(…)
Y su hermano menor, Hal, mucho más
impresionante externamente, casi idealiza a Mario en secreto. Dejando de lado
las cuestiones relacionadas con Dios, Hal cree que su hermano Mario es un
(semi)milagro que camina. La gente que de algún modo se han quemado en pleno
nacimiento, atrofiado o mutilado hasta un límite que deja de ser justo, se
acurrucan en su propio fuego o crecen. Mario, áurico, atrofiado y homodóntico,
flota, en opinión de Hal. Lo llama Bubú, pero teme sus opiniones más que las de
nadie, con la posible excepción de Mami. Hal recuerda las horas interminables
de bloques y pelotas en el suelo de madera de la infancia de Mario en la
avenida Belle, número 36, en Weston, los tangrams y el See’n’Spell, el cabezudo
Mario observando juegos a los que no podía jugar, en una farsa por la que no
sentía más interés que la proximidad con su hermano. Avril recuerda a Mario
cuando a los trece años aún quería que Hal lo ayudase a bañarse y vestirse –a
una edad en que la mayor parte de los chicos normales se avergüenzan hasta del
espacio que ocupan sus cuerpos sonrosados– y queriendo esa ayuda para bien de
Hal, no para su propio bien. Pese a sí mismo (y demostrando una sorprendente
falta de comprensión de la psique de su madre), Hal teme que Avril vea a Mario
como el verdadero prodigio de la familia, como una especie de idiot savant
genial de un tipo inclasificable, una cosa rarísima y fascinante incluso si su
intuición lenta y silenciosa la asusta, aunque su pobreza académica le rompa el
corazón, las sonrisas que Mario despliega cada mañana sin falta desde el
suicidio de su padre la hacen sentir que ojalá pudiera llorar. Por esa razón,
hace esfuerzos tremendos para dejar a Mario en paz, no merodear ni acosarlo,
tratarlo de una forma mucho menos especial de lo que le gustaría: lo hace por
él. Es algo noble, doloroso. El amor que le tiene al hijo que nació como una
sorpresa trasciende todas sus otras experiencias y determina toda su vida. Hal
lo sospecha. Fue Mario, no Avril, quien obtuvo para Hal los primeros ejemplares
completos del diccionario Oxford en un tiempo en que Hal aún era vigilado para
ver si había sufrido algún daño y Bubú los trajo tirando con los premolares de
un vagoncito por las carreteras falsamente rurales de las proximidades de
Weston, meses antes de que Hal hiciera la prueba del Inventario Verbal
Mnemotécnico que había diseñado un querido y leal colega de Mami en Brandeis
para «Más Allá de las Ideas». Fue Avril, no Hal, quien insistió en que Mario
viviera no en la Residencia del Director con ella y Charles Tavis, sino con Hal
en la subresidencia de la AET. Pero en el Año de los Productos Lácteos de la
América Profunda fue Hal, y no ella, quien, cuando el representante velado de
la Unión de los Horrible e Inverosímilmente Deformes se presentó en el umbral
de la AET para discutir con Mario cuestiones de inclusión ciega versus
distanciamiento visual, de la libertad de esconderse que le podría proporcionar
un velo, fue Hal, aunque Mario se reía y hacía una pequeña reverencia, fue Hal,
blandiendo su raqueta Dunlop, quien le dijo a aquel tipo que se fuera con la
música a otra parte.
martes, 24 de mayo de 2016
Singularidad
André Kertész
Individual
nunca significo aislado sino irrepetible,
individual
no significa caminar creyendo que morirás solo,
individual
significaba sentarte en ese teatro
para
trescientos asistentes y ser indivisible, singular.
Nunca
veo el mundo moviéndose,
jamás
tengo la impresión de estar colgando de una ley,
mi
peso me sostiene
A
veces ciertas personas te ven directo a los ojos,
y
el espacio parece algo húmedo,
Siento
que puedo extrañar para siempre a las personas que amo,
pero
al mismo tiempo veo todo lo que pasa
y
no siento nada,
Salvo
que podría decir esto.
Asiente
hacia mí.
La
humedad se prolonga.
Ni
siquiera necesito que estés de acuerdo.
Es
el beneficio de la amistad,
saber
que tienes un lugar en el que se puede estar tranquilo,
aunque
nadie tenga ganas de estar ahí.
Una
espalda recostada en el agujero de la ventana,
y
el sol quemándote la piel,
un
día que ya no puede volver a ocurrirnos.
martes, 8 de marzo de 2016
Teoría king kong (fragmentos) - Virginie Despentes
Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro.
Me parece formidable que haya también mujeres a las que les guste
seducir, que sepan seducir, y otras que sepan casarse, que haya mujeres que
huelan a sexo y otras a la merienda de los niños que salen del colegio.
Formidable que las haya muy dulces, otras contentas en su feminidad, que las
haya jóvenes, muy guapas, otras coquetas y radiantes. Francamente, me alegro
por todas a las que les convienen las cosas tal y como son. Lo digo sin la
menor ironía. Simplemente, yo no formo parte de ellas. Seguramente yo no
escribiría lo que escribo si fuera guapa, tan guapa como para cambiar la actitud
de todos los hombres con los que me cruzo. Yo hablo como proletaria de la
feminidad: desde aquí hablé hasta ahora y desde aquí vuelvo a empezar hoy.
Cuando estaba en el paro no sentía vergüenza alguna de ser una paria, sólo
rabia. Siento lo mismo como mujer: no siento ninguna vergüenza de no ser una
tía buena. Sin embargo, como chica por la que los hombres se interesan poco
estoy rabiosa, mientras todos me explican que ni siquiera debería estar ahí.
Pero siempre hemos existido. Aunque nunca se habla de nosotras en las novelas
de hombres, que sólo imaginan mujeres con las que querrían acostarse. Siempre
hemos existido, pero nunca hemos hablado. Incluso hoy que las mujeres publican
muchas novelas, raramente encontramos personajes femeninos cuyo aspecto físico
sea desagradable o mediocre, incapaces de amar a los hombres o de ser amadas.
Por el contrario, a las heroínas de la literatura contemporánea les gustan los
hombres, los encuentran fácilmente, se acuestan con ellos en dos capítulos, se
corren en cuatro líneas y a todas les gusta el sexo. La figura de la pringada
de la feminidad me resulta más que simpática: es esencial. Del mismo modo que
la figura del perdedor social, económico o político. Prefiero los que no
consiguen lo que quieren, por la buena y simple razón de que yo misma tampoco
lo logro. Y porque, en general, el humor y la invención están de nuestro lado.
Cuando no se tiene lo que hay que tener para chulearse, se es a menudo más
creativo. Yo, como chica, soy más bien King Kong que Kate Moss. Yo soy ese tipo
de mujer con la que no se casan, con la que no tienen hijos, hablo de mi lugar
como mujer siempre excesiva, demasiado agresiva, demasiado ruidosa, demasiado
gorda, demasiado brutal, demasiado hirsuta, demasiado viril, me dicen. Son, sin
embargo, mis cualidades viriles las que hacen de mí algo distinto de un caso
social entre otros. Todo lo que me gusta de mi vida, todo lo que me ha salvado,
lo debo a mi virilidad. Así que escribo aquí como mujer incapaz de llamar la
atención masculina, de satisfacer el deseo masculino y de contentarme con un
lugar en la sombra. Escribo desde aquí, como mujer poco seductora pero
ambiciosa, atraída por el dinero que gano yo misma, atraída por el poder de
hacer y de rechazar, atraída por la ciudad más que por el interior, siempre
excitada por las experiencias e incapaz de contentarme con la narración que
otros me harán de ellas. No me interesa ponérsela dura a hombres que no me
hacen soñar. Nunca me ha parecido evidente que las chicas seductoras se lo
pasen tan bien. Siempre me he sentido fea, pero tanto mejor porque esto me ha
servido para librarme de una vida de mierda junto a tíos amables que nunca me
habrían llevado más allá de la puerta de mi casa. Me alegro de lo que soy, de
cómo soy, más deseante que deseable. Escribo desde aquí, desde las invendibles,
las torcidas, las que llevan la cabeza rapada, las que no saben vestirse, las
que tienen miedo de oler mal, las que tienen los dientes podridos, las que no
saben cómo montárselo, ésas a las que los hombres no les hacen regalos, ésas
que follarían con cualquiera que quisiera hacérselo con ellas, las más zorras,
las putitas, las mujeres que siempre tienen el coño seco, las que tienen tripa,
las que querrían ser hombres, las que se creen hombres, las que sueñan con ser
actrices porno, a las que les dan igual los hombres pero a las que sus amigas
interesan, las que tienen el culo gordo, las que tienen vello duro y negro que
no se depilan, las mujeres brutales, ruidosas, las que lo rompen todo cuando
pasan, a las que no les gustan las perfumerías, las que llevan los labios
demasiado rojos, las que están demasiado mal hechas como para poder vestirse
como perritas calentonas pero que se mueren de ganas, las que quieren vestirse
como hombres y llevar barba por la calle, las que quieren enseñarlo todo, las
que son púdicas porque están acomplejadas, las que no saben decir que no, a las
que se encierra para poder domesticarlas, las que dan miedo, las que dan pena,
las que no dan ganas, las que tienen la piel flácida, la cara llena de arrugas,
las que sueñan con hacerse un lifting, una liposucción, con cambiar de nariz
pero que no tienen dinero para hacerlo, las que están desgastadas, las que no
tienen a nadie que las proteja excepto ellas mismas, las que no saben proteger,
esas a las que sus hijos les dan igual, esas a las que les gusta beber en los
bares hasta caerse al suelo, las que no saben guardar las apariencias; pero
también escribo para los hombres que no tienen ganas de proteger, para los que
querrían hacerlo pero no saben cómo, los que no saben pelearse, los que lloran
con facilidad, los que no son ambiciosos, ni competitivos, los que no la tienen
grande, ni son agresivos, los que tienen miedo, los que son tímidos,
vulnerables, los que prefieren ocuparse de la casa que ir a trabajar, los que
son delicados, calvos, demasiado pobres como para gustar, los que tienen ganas
de que les den por el culo, los que no quieren que nadie cuente con ellos, los
que tienen miedo por la noche cuando están solos.
(...)
Tengo un coño pegado en la cara. No me había confrontado todavía con el
mundo de los adultos, y menos un con el de los adultos normales, así que a
principio me sorprendo de cuantos saben distinguir entre lo que debe hacer y no
debe hacer una chica en la ciudad.
Cuando te vuelves una chica pública, te dan palos por todos lados,
de una manera muy particular, pero no hay que quejarse porque está mal visto.
Hay que tener buen humor, tomárselo con distancia y tener un buen par de
cojones para aguantarlo. Todas esas discusiones para saber si yo tenía o no
derecho a decir lo que decía, una mujer, mi sexo, mi cuerpo. En todos los artículos,
más bien de forma amable, por cierto. No, no se describe a un autor como se
describe a una mujer. Nadie cree necesario decir que Houellebecq es guapo. De
ser una mujer, y si a u nuero igual de hombres les hubieran gustado sus libros,
habría escrito sobre él que era guapa. O fea. Pero habríamos sabido lo que
piensan sobre el tema. Y habrían intentado, en nueve de cada diez artículos,
cantarle las cuarenta y explicarle, en detalle, por qué este hombre era tan
desgraciado sexualmente. Le habrían dicho que era culpa suya, que no hacia las
cosas correctamente, que no podía quejarse de nada. Y de paso se hubieran reído
de él: ¿pero has visto la cara que tienes? habrían sido extraordinariamente
violentos con él si, como mujer hubiera dicho sobre el sexo y el amor con los
hombres lo que él dice sobre el sexo y el amor con las mujeres. Con el mismo
talento no hubiera habido el mismo trato. No querer a las mujeres, cuando se es
hombre es una actitud. No querer a los hombres, cuando se es mujer, es una patología.
(...)
Solo me comparan con otras mujeres. Marie Darieussecq, Amelie Nothomb,
Lorente Nobecourt, poco importa, con tal de que tengamos la misma edad. Y
sobre todo, que seamos del mismo sexo. Como mujer, me toca tomarme una ración doble
de condescendencia, vejaciones suplementarias y llamadas al orden. Mis
amistades. Mis salidas. Mis gastos. Dónde vivo. Bajo vigilancia. De todo tipo. Una
chica.
(...)
La feminidad: puta hipocresía. El arte de ser servil. Podemos llamarlo seducción
y hacer de ello un asunto de glamour. Pero en pocos casos se trata de un
deporte de alto nivel. En general, se trata simplemente de acostumbrarse a
comportarse como alguien inferir. Entrar en una habitación, mirar a ver si hay
hombres, querer gustarles. No hablar demasiado alto. No expresarse en un tono
demasiado categórico. No sentarse con las piernas abiertas, no expresarse en un
tono autoritario. No hablar de dinero. No querer tomar el poder. No querer
ocupar un puesto de autoridad. No buscar el prestigio. No reírse demasiado
fuerte. No ser demasiado graciosa. Gustar a los hombres es un arte complicado,
que exige que borremos todo aquello que tiene que ver con el dominio de la
potencia. (...) Estar acomplejada, he aquí algo femenino. Eclipsada. Escuchar
bien lo que te dicen. No brillar por tu inteligencia. Tener la cultura justa como
para poder entender lo que unos guaperas tiene que contarte. Charlar es
femenino. Todo lo que no deja huella. Todo lo domestico se vuelve a hacer cada día,
no lleva nombre. Ni los grandes discursos, ni los grandes libros, ni las
grandes cosas. Las cosas pequeñas. Las monadas. Femeninas. Pero beber: viril. Tener
amigos: viril. Hacer el payaso: viril. Ganar mucha pasta: viril. Tener un coche
enorme: viril. Andar como te dé la gana: viril. Querer follar con mucha gente:
viril. Responder con brutalidad a algo que te amenaza: viril. No perder el
tiempo en arreglarse por las mañanas: viril. Llevar ropa práctica: viril. Todas
las cosas divertidas son viriles, todo lo que hace que ganes terreno es viril. Eso
no ha cambiado tanto en cuarenta años. El único avance significativo es que
ahora nosotras podemos mantenerles.
No digo que ser una mujer sea en sí mismo una obligación horrible. Las
hay que lo hacen muy bien. Lo que resulta degradante es el hecho de que sea una obligación.
Evidentemente, las grandes seductoras son, cuando se trata de divinidades
locales, las reinas del mambo. Hacer patinaje artístico es también muy bonito.
Y, sin embargo, no nos exigen a todas que seamos patinadoras. Montar a caballo también
tiene su punto. Y, sin embargo no te dan una silla y un caballo nada más nacer.
(...)
Claro que es penoso ser mujer. Miedos, obligaciones, imperativos de
silencio, llamadas a un orden que es el mismo desde hace tiempo, festiva de
limitaciones imbéciles y estériles.
(...)
Al final, no somos nosotras las que
tenemos más miedo, ni las que estamos más desarmadas, ni a las que les pone más
trabas, el sexo del aguante, de la valentía, de la resistencia, siempre ha sido
el nuestro. De todos modos, tampoco hemos tenido elección.
El verdadero coraje. Confrontarse con lo nuevo. Posible. Mejor. ¿Fracaso
en el trabajo? ¿Fracaso en la familia? buenas noticias. Puesto que cuestiona,
inmediatamente, la virilidad. Otra buena noticia, de estas tonterías, ya hemos
tenido bastante.
martes, 1 de marzo de 2016
Ineedhelporafriend
Davide Cambria
Quiero acercarme a alguien cuyo peso se agite con fuerza en medio de la luz.
Un ser largo, hermoso e inconsistente, con unas piernas tan delgadas como la vida misma,
alguien que al final se acerca a mi cara y pone ese gesto de niño Saint Laurent Spring Summer 2015 y yo me lo tomo muy en serio. A veces pienso que nunca volví de aquel viaje sabes, me quede para siempre viendo hacia las montañas mientras la lluvia se acercaba y corríamos por la carretera, nunca regresé, siempre prendí el fuego de nuevo como si siguiera sentada sobre aquella roca y no pudiera hacer nada al respecto.
Si pudiera recordar de manera permanente el modo en el que creí que sería importante para mí observar las cosas, memorizarlas, tocar el borde de la estructura y sentir que era indispensable, que iba a necesitarlo, que iba a tener que hablar de ello en algún momento crucial de mi vida. Si pudiera recordar eso nada cambiaría.
Todo es violento, desesperado y brillante al mismo tiempo. Si veo otro adolescente con la cara desencajada mirando fijamente a una luz que parpadea y se repite, lo más probable es que tenga un incontrolable acceso de risa y luego me ponga a llorar profundamente como cuando era una niña, haciendo aquel ruido y ahogándome. La gente suele recurrir a su infancia para justificar lo que ocurre, un lugar conocido es un lugar del que puedes rescatar cosas, durante las primeras horas de vida los niños carecen del reflejo de parpadeo, simplemente no lo tienen. Adquieres pequeños regalos biológicos, si alguien se acerca tocándote la mejilla giraras en su dirección, y abrirás la boca esperando obtener un poco de cualquier cosa, lo que sea. Toca mi mejilla y girare la cara como un recién nacido y pediré que me des todo lo que tengas, y tratare de sobrevivir con eso.
Veo pasar un camión blanco por un puente elevado. Estamos solas en la carretera bajo el puente, no hay edificios ahí. Estamos fuera de la ciudad frente a un sitio enorme y medio vacío. Hay que entrar, habrán hamburguesas al doble de su precio, vodka caro, y cervezas, pero eso no lo sabemos mientras estamos afuera. Afuera solo se sabe que hace frío y todo puede o no estar bien. Recuerdo la placa apocalíptica de una motocicleta, cuando entramos oigo en mi cabeza la canción que debimos haber estado coreando esa misma semana en un concierto al que hubiéramos ido de no ser porque el vocalista de la banda que queríamos ver tuvo un bajón. Demasiado triste para moverse del otro lado del continente, un chico cansado, muchos chicos cansados. Doused. El suelo de la entrada es empedrado, toda la gente que esta allí consumirá tanto esta noche que a nadie le interesa si sus boletos son reales o no. Todo es distinto. Act like it stops and starts, a gesture here and there for me is one thing, but I felt it every time you blew it.
No tengo claros los puntos cardinales. Las personas moviéndose, el camión atravesando el puente, la imagen es tan real, es decir cualquier día puede un camión atravesar una carretera en medio de la noche, otra vez igual que ahora, igual que siempre. Pasa tan seguido que si miras fijamente el auto en medio de la noche sientes que puede ser algo único, estar vivo lo vale, es un testimonio, una voz delgada como una sábana blanca sobre tu cabeza, un misterio latente, la vida de otros ocurriendo al mismo tiempo que la tuya, el camión pasando y todos los chicos de ropa brillante recostados junto a aquella reja negra, fumando sus eCig de insoportable olor a menta, presionando la lengua contra el paladar y apretando los dientes más de lo necesario cada vez que se ríen.
Nunca volví, sigo corriendo por la carretera porque siento que nada de esto es real, pero siempre existe un enorme consuelo en el movimiento. Suelo abrir la boca para respirar mientras que dejo de llorar, como en las películas, ¿por qué pienso que eso pasa en las películas? nada es real en las películas, es importante enterarse de ello, resulta beneficioso para fines prácticos, respiro por la boca y mi cara parece angustiarse, con los años aprendí a respirar desde el diafragma para no hiperventilar. Moveré de manera compulsiva mi pie para tratar de mantenerme aquí todo el tiempo que me sea necesario hacerlo, el movimiento de aquel pie me ata a la realidad.
Veo la tele pero no entiendo nada de lo que pasan en la tele. Hay algo distinto en mí, hay algo distinto en el año en el que nací, algo de lo que no hablamos, la música sintética me conmueve, me conmueve en serio. Un montón de frases inconexas me parecen sentimentales, dame una luz epiléptica y sentiré que estoy en un lugar seguro, las yemas de los dedos son suaves y ágiles, sabemos que las teorías caen, es el orden natural de las cosas, unos conceptos son reemplazados por otros. Muéstrame una imagen en la que se repita en menos de un segundo el movimiento del mar, voy a pensar que es hermoso y a sentir que estoy cerca de algo que me pertenece. La configuración es distinta. El amanecer casi nunca me conmueve, pero el frió a las 6:00 am siempre hace que crea que he entendido algo. Crea un momento único para mí, adoro estar viva, no todo es incomprensión. Los sonidos genéricos son también el amor. Moverse en pie requiere un cierto esfuerzo, pero no el esfuerzo que creías. Todo es distinto ahora. Estábamos equivocados, lo estaremos siempre, ahora lo sabemos.
lunes, 14 de diciembre de 2015
Post-Confesional - Gabby Bess
Luna dice que todas las chicas tristes y solitarias murieron del cáncer de ser mujer.
¿Tengo yo también esta enfermedad vúlvica?
Lo que sé con certeza es que estoy enganchada a la adicción:
Comenzó con cigarrillos
y adderall
juegos de números
y enrollarme el pelo con los dedos
y jugar con los huevos de mi novio
y dos vaginas frotándose una con la otra
y mini series de la HBO
y series originales de Netflix
y bloguear
y GIFS de cachorritos
y pedir pizza
y hacerme una limpieza de pizza
y la rutina de dejarlo
y coleccionar libros que nunca leeré
y poesía
y email
y yerba
y dinero
y aceptación institucional
y premios para talentos
y almacenar armas de mano en el coño
y reconocer tropos televisivos por el nombre
y sentirse querida
y sentirse rechazada
y sentirse querida mientras te rechazan
y escupir en bocas
y café
y convalidaciones
y Ben Lerner
y mi propio nombre
y pollas
y concretamente pollas en ropa interior de encaje
y fotografías saturadas de luz
y hacer planes para ver amigos que esta en países distintos
como París
como Reino unido
como España
como Canadá
como el sur de Brooklyn
y sentir que controlo
y quererme
y sentirme fuera de control
y odiarme
e Internet
Internet...
Sí, comenzó así con estas cosas
y nunca terminó.
Y luego estaba Lucy.
Decía cosas como: "O sea, no soy la puta novia de un artista. Yo soy el artista"
Y por supuesto, yo la amaba.
Decía cosas como: "Mi interés principal es mi trabajo. No. Nuestro trabajo. Como tú y yo".
Y yo decía: "Exacto" mientras reía,
Entonces comprendí, con un incierto grado de sarcasmo, que estábamos peleando con el hecho de ser artistas, concretamente escritores -
Poetas, los peores de todos.
Mujeres, todavía peor.
Solíamos citar - parecía un negocio romántico ser un hombre de éxito literario
Pero desde luego, no estábamos hablando de hombres
Aunque había un terreno común de ansiedad.
Durante los viajes en tren nos quedábamos calladas, escuchando rap cada una en sus auriculares.
A veces parábamos para hacer contacto visual y bailar la una para la otra.
Nos sonreíamos.
Caminábamos a casa en idéntico silencio, de la mano y veloces, como intentando abarcar la mayor distancia que pudiéramos con nuestros pies.
Lo siento, todo esto esta mal.
Quería que este poema fuera sentimental, pero que inspirase asombro,
como un canción de Kanye.
Love- Gaspar Noé
Tomado de: Post Coño
Traducción de José María Martínez
viernes, 28 de agosto de 2015
Otro tipo de cosas
No estoy aquí para que elijas el signo de mi soledad.
No quiero que
me digas la forma en la que
debo bailar cuando estoy triste.
No necesito el recordatorio
de una cara que me mira de lejos y sonríe
como si estuviera tras un muro y en realidad
no pudiera verme.
Todo eso me es inútil.
No vine a sentarme aquí
con algún propósito extra.
No me quieres
Y es comprensible.
Siempre hay un choque dentro de todos.
He entendido un par de veces
el modo en el que todo se conecta
dentro de mí y en el mundo.
No quiero interrumpir esto.
Hoy cuando estaba sola en la parada del autobús
vi que las siluetas de los edificios
eran justo como debían.
El color negro estaba bien.
Y el cielo era justo como el cielo que debe haber
tras una silueta
que siempre es la correcta
aunque nadie diga nada.
Luego cuando llegué a mi vecindario
creí que los colores de las calles eran iguales
a los de un barrio chino con un mercadillo ruidoso.
Y puede que sea cierto.
No quiero tener que olvidar nunca
la forma de las cosas cercanas.
Si un pez me atraviesa
quiero ser cortada a la mitad para que pueda ser liberado.
Si un pez me atraviesa
quiero su boca muerta cerca de mí,
y un augurio de suerte
seguido de una idea brillante pero incomunicable.
Necesito ser una persona sensible.
Quiero que todo me quiebre.
No quiero que mi cerebro comience a morir
Quiero expandirme.
Quiero pensar con el hemisferio derecho
Quiero decir que lo que descubrí allí
parecía una idea tan importante
que necesitaba ser comunicada,
una idea simple como una pared,
una idea simple
como un cielo raso de madera pintado de blanco,
una idea simple como un patrón de acción,
una idea simple como alguien
que se sienta en una banca y mira al suelo.
Quiero llorar después de eso.
Quiero ser Jill Bolte Taylor.
La iluminación.
Posner.
El error.
quiero ser yo misma
extendida a lo largo de un campo azul de tenis.
En silencio.
No decir una sola palabra.
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