Alunando

Esnobismo y vulgaridad

Tratar de construir con este nervio furtivo una habitación donde entren los arboles, despeine el sol y duerma una nube.

"Y os daré un poema lleno de corazón en el cual me despedazaré por todo lado"

" ¿Qué es arte?

- Nada que no pueda hacer un carnicero-"

martes, 8 de marzo de 2016

Teoría king kong (fragmentos) - Virginie Despentes







Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro. 

Me parece formidable que haya también mujeres a las que les guste seducir, que sepan seducir, y otras que sepan casarse, que haya mujeres que huelan a sexo y otras a la merienda de los niños que salen del colegio. Formidable que las haya muy dulces, otras contentas en su feminidad, que las haya jóvenes, muy guapas, otras coquetas y radiantes. Francamente, me alegro por todas a las que les convienen las cosas tal y como son. Lo digo sin la menor ironía. Simplemente, yo no formo parte de ellas. Seguramente yo no escribiría lo que escribo si fuera guapa, tan guapa como para cambiar la actitud de todos los hombres con los que me cruzo. Yo hablo como proletaria de la feminidad: desde aquí hablé hasta ahora y desde aquí vuelvo a empezar hoy. Cuando estaba en el paro no sentía vergüenza alguna de ser una paria, sólo rabia. Siento lo mismo como mujer: no siento ninguna vergüenza de no ser una tía buena. Sin embargo, como chica por la que los hombres se interesan poco estoy rabiosa, mientras todos me explican que ni siquiera debería estar ahí. Pero siempre hemos existido. Aunque nunca se habla de nosotras en las novelas de hombres, que sólo imaginan mujeres con las que querrían acostarse. Siempre hemos existido, pero nunca hemos hablado. Incluso hoy que las mujeres publican muchas novelas, raramente encontramos personajes femeninos cuyo aspecto físico sea desagradable o mediocre, incapaces de amar a los hombres o de ser amadas. Por el contrario, a las heroínas de la literatura contemporánea les gustan los hombres, los encuentran fácilmente, se acuestan con ellos en dos capítulos, se corren en cuatro líneas y a todas les gusta el sexo. La figura de la pringada de la feminidad me resulta más que simpática: es esencial. Del mismo modo que la figura del perdedor social, económico o político. Prefiero los que no consiguen lo que quieren, por la buena y simple razón de que yo misma tampoco lo logro. Y porque, en general, el humor y la invención están de nuestro lado. Cuando no se tiene lo que hay que tener para chulearse, se es a menudo más creativo. Yo, como chica, soy más bien King Kong que Kate Moss. Yo soy ese tipo de mujer con la que no se casan, con la que no tienen hijos, hablo de mi lugar como mujer siempre excesiva, demasiado agresiva, demasiado ruidosa, demasiado gorda, demasiado brutal, demasiado hirsuta, demasiado viril, me dicen. Son, sin embargo, mis cualidades viriles las que hacen de mí algo distinto de un caso social entre otros. Todo lo que me gusta de mi vida, todo lo que me ha salvado, lo debo a mi virilidad. Así que escribo aquí como mujer incapaz de llamar la atención masculina, de satisfacer el deseo masculino y de contentarme con un lugar en la sombra. Escribo desde aquí, como mujer poco seductora pero ambiciosa, atraída por el dinero que gano yo misma, atraída por el poder de hacer y de rechazar, atraída por la ciudad más que por el interior, siempre excitada por las experiencias e incapaz de contentarme con la narración que otros me harán de ellas. No me interesa ponérsela dura a hombres que no me hacen soñar. Nunca me ha parecido evidente que las chicas seductoras se lo pasen tan bien. Siempre me he sentido fea, pero tanto mejor porque esto me ha servido para librarme de una vida de mierda junto a tíos amables que nunca me habrían llevado más allá de la puerta de mi casa. Me alegro de lo que soy, de cómo soy, más deseante que deseable. Escribo desde aquí, desde las invendibles, las torcidas, las que llevan la cabeza rapada, las que no saben vestirse, las que tienen miedo de oler mal, las que tienen los dientes podridos, las que no saben cómo montárselo, ésas a las que los hombres no les hacen regalos, ésas que follarían con cualquiera que quisiera hacérselo con ellas, las más zorras, las putitas, las mujeres que siempre tienen el coño seco, las que tienen tripa, las que querrían ser hombres, las que se creen hombres, las que sueñan con ser actrices porno, a las que les dan igual los hombres pero a las que sus amigas interesan, las que tienen el culo gordo, las que tienen vello duro y negro que no se depilan, las mujeres brutales, ruidosas, las que lo rompen todo cuando pasan, a las que no les gustan las perfumerías, las que llevan los labios demasiado rojos, las que están demasiado mal hechas como para poder vestirse como perritas calentonas pero que se mueren de ganas, las que quieren vestirse como hombres y llevar barba por la calle, las que quieren enseñarlo todo, las que son púdicas porque están acomplejadas, las que no saben decir que no, a las que se encierra para poder domesticarlas, las que dan miedo, las que dan pena, las que no dan ganas, las que tienen la piel flácida, la cara llena de arrugas, las que sueñan con hacerse un lifting, una liposucción, con cambiar de nariz pero que no tienen dinero para hacerlo, las que están desgastadas, las que no tienen a nadie que las proteja excepto ellas mismas, las que no saben proteger, esas a las que sus hijos les dan igual, esas a las que les gusta beber en los bares hasta caerse al suelo, las que no saben guardar las apariencias; pero también escribo para los hombres que no tienen ganas de proteger, para los que querrían hacerlo pero no saben cómo, los que no saben pelearse, los que lloran con facilidad, los que no son ambiciosos, ni competitivos, los que no la tienen grande, ni son agresivos, los que tienen miedo, los que son tímidos, vulnerables, los que prefieren ocuparse de la casa que ir a trabajar, los que son delicados, calvos, demasiado pobres como para gustar, los que tienen ganas de que les den por el culo, los que no quieren que nadie cuente con ellos, los que tienen miedo por la noche cuando están solos. 




(...)
Tengo un coño pegado en la cara. No me había confrontado todavía con el mundo de los adultos, y menos un con el de los adultos normales, así que a principio me sorprendo de cuantos saben distinguir entre lo que debe hacer y no debe hacer una chica en la ciudad.
 Cuando te vuelves una chica pública, te dan palos por todos lados, de una manera muy particular, pero no hay que quejarse porque está mal visto. Hay que tener buen humor, tomárselo con distancia y tener un buen par de cojones para aguantarlo. Todas esas discusiones para saber si yo tenía o no derecho a decir lo que decía, una mujer, mi sexo, mi cuerpo. En todos los artículos, más bien de forma amable, por cierto. No, no se describe a un autor como se describe a una mujer. Nadie cree necesario decir que Houellebecq es guapo. De ser una mujer, y si a u nuero igual de hombres les hubieran gustado sus libros, habría escrito sobre él que era guapa. O fea. Pero habríamos sabido lo que piensan sobre el tema. Y habrían intentado, en nueve de cada diez artículos, cantarle las cuarenta y explicarle, en detalle, por qué este hombre era tan desgraciado sexualmente. Le habrían dicho que era culpa suya, que no hacia las cosas correctamente, que no podía quejarse de nada. Y de paso se hubieran reído de él: ¿pero has visto la cara que tienes? habrían sido extraordinariamente violentos con él si, como mujer hubiera dicho sobre el sexo y el amor con los hombres lo que él dice sobre el sexo y el amor con las mujeres. Con el mismo talento no hubiera habido el mismo trato. No querer a las mujeres, cuando se es hombre es una actitud. No querer a los hombres, cuando se es mujer, es una patología.

(...)
Solo me comparan con otras mujeres. Marie Darieussecq, Amelie Nothomb, Lorente Nobecourt, poco importa, con tal de que tengamos la misma  edad. Y sobre todo, que seamos del mismo sexo. Como mujer, me toca tomarme una ración doble de condescendencia, vejaciones suplementarias y llamadas al orden. Mis amistades. Mis salidas. Mis gastos. Dónde vivo. Bajo vigilancia. De todo tipo. Una chica.

(...)
La feminidad: puta hipocresía. El arte de ser servil. Podemos llamarlo seducción y hacer de ello un asunto de glamour. Pero en pocos casos se trata de un deporte de alto nivel. En general, se trata simplemente de acostumbrarse a comportarse como alguien inferir. Entrar en una habitación, mirar a ver si hay hombres, querer gustarles. No hablar demasiado alto. No expresarse en un tono demasiado categórico. No sentarse con las piernas abiertas, no expresarse en un tono autoritario. No hablar de dinero. No querer tomar el poder. No querer ocupar un puesto de autoridad. No buscar el prestigio. No reírse demasiado fuerte. No ser demasiado graciosa. Gustar a los hombres es un arte complicado, que exige que borremos todo aquello que tiene que ver con el dominio de la potencia. (...) Estar acomplejada, he aquí algo femenino. Eclipsada. Escuchar bien lo que te dicen. No brillar por tu inteligencia. Tener la cultura justa como para poder entender lo que unos guaperas tiene que contarte. Charlar es femenino. Todo lo que no deja huella. Todo lo domestico se vuelve a hacer cada día, no lleva nombre. Ni los grandes discursos, ni los grandes libros, ni las grandes cosas. Las cosas pequeñas. Las monadas. Femeninas. Pero beber: viril. Tener amigos: viril. Hacer el payaso: viril. Ganar mucha pasta: viril. Tener un coche enorme: viril. Andar como te dé la gana: viril. Querer follar con mucha gente: viril. Responder con brutalidad a algo que te amenaza: viril. No perder el tiempo en arreglarse por las mañanas: viril. Llevar ropa práctica: viril. Todas las cosas divertidas son viriles, todo lo que hace que ganes terreno es viril. Eso no ha cambiado tanto en cuarenta años. El único avance significativo es que ahora nosotras podemos mantenerles.

No digo que ser una mujer sea en sí mismo una obligación horrible. Las hay que lo hacen muy bien. Lo que resulta degradante es el hecho de que sea una obligación. Evidentemente, las grandes seductoras son, cuando se trata de divinidades locales, las reinas del mambo. Hacer patinaje artístico es también muy bonito. Y, sin embargo, no nos exigen a todas que seamos patinadoras. Montar a caballo también tiene su punto. Y, sin embargo no te dan una silla y un caballo nada más nacer.

(...)
Claro que es penoso ser mujer. Miedos, obligaciones, imperativos de silencio, llamadas a un orden que es el mismo desde hace tiempo, festiva de limitaciones imbéciles y estériles.

(...) 
Al final, no somos nosotras las que tenemos más miedo, ni las que estamos más desarmadas, ni a las que les pone más trabas, el sexo del aguante, de la valentía, de la resistencia, siempre ha sido el nuestro. De todos modos, tampoco hemos tenido elección.
El verdadero coraje. Confrontarse con lo nuevo. Posible. Mejor. ¿Fracaso en el trabajo? ¿Fracaso en la familia? buenas noticias. Puesto que cuestiona, inmediatamente, la virilidad. Otra buena noticia, de estas tonterías, ya hemos tenido bastante.

martes, 1 de marzo de 2016

Ineedhelporafriend

Davide Cambria



Quiero acercarme a alguien cuyo peso se agite con fuerza en medio de la luz.
Un ser largo, hermoso e inconsistente, con unas piernas tan delgadas como la vida misma,
alguien que al final se acerca a mi cara y pone ese gesto de niño Saint Laurent Spring Summer 2015 y yo me lo tomo muy en serio. A veces pienso que nunca volví de aquel viaje sabes, me quede para siempre viendo hacia las montañas mientras la lluvia se acercaba y corríamos por la carretera, nunca regresé, siempre prendí el fuego de nuevo como si siguiera sentada sobre aquella roca y no pudiera hacer nada al respecto.

Si pudiera recordar de manera permanente el modo en el que creí que sería importante para mí observar las cosas, memorizarlas, tocar el borde de la estructura y sentir que era indispensable, que iba a necesitarlo, que iba a tener que hablar de ello en algún momento crucial de mi vida. Si pudiera recordar eso nada cambiaría.

Todo es violento, desesperado y brillante al mismo tiempo. Si veo otro adolescente con la cara desencajada mirando fijamente a una luz que parpadea y se repite, lo más probable es que tenga un incontrolable acceso de risa y luego me ponga a llorar profundamente como cuando era una niña, haciendo aquel ruido y ahogándome. La gente suele recurrir a su infancia para justificar lo que ocurre, un lugar conocido es un lugar del que puedes rescatar cosas, durante las primeras horas de vida los niños carecen del reflejo de parpadeo, simplemente no lo tienen. Adquieres pequeños regalos biológicos, si alguien se acerca tocándote la mejilla giraras en su dirección, y abrirás la boca esperando obtener un poco  de cualquier cosa, lo que sea. Toca mi mejilla y girare la cara como un recién nacido y pediré que me des todo lo que tengas, y tratare de sobrevivir con eso.

Veo pasar un camión blanco por un puente elevado. Estamos solas en la carretera bajo el puente, no hay edificios ahí. Estamos fuera de la ciudad frente a un sitio enorme y medio vacío. Hay que entrar, habrán hamburguesas al doble de su precio, vodka caro, y cervezas, pero eso no lo sabemos mientras estamos afuera. Afuera solo se sabe que hace frío y todo puede o no estar bien. Recuerdo la placa apocalíptica de una motocicleta, cuando entramos oigo en mi cabeza la canción que debimos haber estado coreando esa misma semana en un concierto al que hubiéramos ido de no ser porque el vocalista de la banda que queríamos ver tuvo un bajón. Demasiado triste para moverse del otro lado del continente, un chico cansado, muchos chicos cansados. Doused. El suelo de la entrada es empedrado, toda la gente que esta allí consumirá tanto esta noche que a nadie le interesa si sus boletos son reales o no. Todo es distinto. Act like it stops and starts, a gesture here and there for me is one thing, but I felt it every time you blew it.

No tengo claros los puntos cardinales. Las personas moviéndose, el camión atravesando el puente, la imagen es tan real, es decir cualquier día puede un camión atravesar una carretera en medio de la noche, otra vez igual que ahora, igual que siempre. Pasa tan seguido que si miras fijamente el auto en medio de la noche sientes que puede ser algo único, estar vivo lo vale, es un testimonio, una voz delgada como una sábana blanca sobre tu cabeza, un misterio latente, la vida de otros ocurriendo al mismo tiempo que la tuya, el camión pasando y todos los chicos de ropa brillante recostados junto a aquella reja negra, fumando sus eCig de insoportable olor a menta, presionando la lengua contra el paladar y apretando los dientes más de lo necesario cada vez que se ríen.

Nunca volví, sigo corriendo por la carretera porque siento que nada de esto es real, pero siempre existe un enorme consuelo en el movimiento. Suelo abrir la boca para respirar mientras que dejo de llorar, como en las películas, ¿por qué pienso que eso pasa en las películas? nada es real en las películas, es importante enterarse de ello, resulta beneficioso para fines prácticos, respiro por la boca y mi cara  parece angustiarse, con los años aprendí a respirar desde el diafragma para no hiperventilar. Moveré de manera compulsiva mi pie para tratar de mantenerme aquí todo el tiempo que me sea necesario hacerlo, el movimiento de aquel pie me ata a la realidad.

Veo la tele pero no entiendo nada de lo que pasan en la tele. Hay algo distinto en mí, hay algo distinto en el año en el que nací, algo de lo que no hablamos, la música sintética me conmueve, me conmueve en serio. Un montón de frases inconexas me parecen sentimentales, dame una luz epiléptica y sentiré que estoy en un lugar seguro, las yemas de los dedos son suaves y ágiles, sabemos que las teorías caen, es el orden natural de las cosas, unos conceptos son reemplazados por otros. Muéstrame una imagen en la que se repita en menos de un segundo el movimiento del mar, voy a pensar que es hermoso y a sentir que estoy cerca de algo que me pertenece. La configuración es distinta. El amanecer casi nunca me conmueve, pero el frió a las 6:00 am siempre hace que crea que he entendido algo. Crea un momento único para mí, adoro estar viva, no todo es incomprensión. Los sonidos genéricos son también el amor. Moverse en pie requiere un cierto esfuerzo, pero no el esfuerzo que creías. Todo es distinto ahora. Estábamos equivocados, lo estaremos siempre, ahora lo sabemos.



lunes, 14 de diciembre de 2015

Post-Confesional - Gabby Bess




Luna dice que todas las chicas tristes y solitarias murieron del cáncer de ser mujer.

¿Tengo yo también esta enfermedad vúlvica?

Lo que sé con certeza es que estoy enganchada a la adicción:

Comenzó con cigarrillos

y adderall

 juegos de números

y enrollarme el pelo con los dedos

y jugar con los huevos de mi novio

y dos vaginas frotándose una con la otra

y mini series de la HBO

y series originales de Netflix

y bloguear

y GIFS de cachorritos

 y pedir pizza

y hacerme una limpieza de pizza

y la rutina de dejarlo

 y coleccionar libros que nunca leeré

y poesía

y email

y yerba

y dinero

y aceptación institucional

y premios para talentos

y almacenar armas de mano en el coño

y reconocer tropos televisivos por el nombre

y sentirse querida

y sentirse rechazada

y sentirse querida mientras te rechazan

y escupir en bocas

y café

y convalidaciones

y Ben Lerner

y mi propio nombre

y pollas

y concretamente pollas en ropa interior de encaje

y fotografías saturadas de luz

    y hacer planes para ver amigos que esta en países distintos

          como París

          como Reino unido

          como España

          como Canadá

          como el sur de Brooklyn

    y sentir que controlo

y quererme

y sentirme fuera de control

y odiarme

e Internet

       Internet...

Sí, comenzó así con estas cosas

y nunca terminó.

Y luego estaba Lucy.

Decía cosas como: "O sea, no soy la puta novia de un artista. Yo soy el artista"

Y por supuesto, yo la amaba.

Decía cosas como: "Mi interés principal es mi trabajo. No. Nuestro trabajo. Como tú y yo".

Y yo decía: "Exacto" mientras reía,

Entonces comprendí, con un incierto grado de sarcasmo, que estábamos peleando con el hecho de ser artistas, concretamente escritores -

Poetas, los peores de todos.

Mujeres, todavía peor.

Solíamos citar - parecía un negocio romántico ser un hombre de éxito literario

Pero desde luego, no estábamos hablando de hombres
Aunque había un terreno común de ansiedad.

Durante los viajes en tren nos quedábamos calladas, escuchando rap cada una en sus auriculares.

A veces parábamos para hacer contacto visual y bailar la una para la otra.

Nos sonreíamos.

Caminábamos a casa en idéntico silencio, de la mano y veloces, como intentando abarcar la mayor distancia que pudiéramos con nuestros pies.

Lo siento, todo esto esta mal.

Quería que este poema fuera sentimental, pero que inspirase asombro,

como un canción de Kanye.


Love- Gaspar Noé


Tomado de: Post Coño
Traducción de José María Martínez

viernes, 28 de agosto de 2015

Otro tipo de cosas



No estoy aquí para que elijas el signo de mi soledad.
No quiero que
me digas la forma en la que
debo bailar cuando estoy triste.
No necesito el recordatorio
de una cara que me mira de lejos y sonríe
como si estuviera tras un muro y en realidad
no pudiera verme.
Todo eso me es inútil.
No vine a sentarme aquí
con algún propósito extra.

No me quieres
Y es comprensible.
Siempre hay un choque dentro de todos.
He entendido un par de veces
el modo en el que todo se conecta
dentro de mí y en el mundo.
No quiero interrumpir esto.
Hoy cuando estaba sola en la parada del autobús
vi que las siluetas de los  edificios
eran justo como debían.
El color negro estaba bien.
Y el cielo era justo como el cielo que debe haber
tras una silueta
que siempre es la correcta
aunque nadie diga nada.

Luego cuando llegué a mi vecindario
creí que los colores de las calles eran iguales
a los de un barrio chino con un mercadillo ruidoso.
Y puede que sea cierto.
No quiero tener que olvidar nunca
la forma de las cosas cercanas.
Si un pez me atraviesa
quiero ser cortada a la mitad para que pueda ser liberado.
Si un pez me atraviesa
quiero su boca muerta cerca de mí,
y un augurio de suerte
seguido de una idea brillante pero incomunicable.

Necesito ser una persona sensible.
Quiero que todo me quiebre.
No quiero que mi cerebro comience a morir
Quiero expandirme.
Quiero pensar con el hemisferio derecho
Quiero decir que lo que descubrí allí
parecía una idea tan importante
que necesitaba ser comunicada,
una idea simple como una pared,
una idea simple
como un cielo raso de madera pintado de blanco,
una idea simple como un patrón de acción,
una idea simple como alguien
que se sienta en una banca y mira al suelo.
Quiero llorar después de eso.
Quiero ser Jill Bolte Taylor.
La iluminación.
Posner.
El error.
quiero ser yo misma
extendida a lo largo de un campo azul de tenis.
En silencio.
No decir una sola palabra.



sábado, 22 de agosto de 2015

Synecdoche New York












Hard time



No quiero que te asustes,
Porque todo siempre pasa,
y esto ya no es 1920 
y morderse las uñas no es un instinto,
oí que alguien decía mi nombre y mi cara nunca giró

Algunas veces mi cerebro está cansado
y lo único que hace cuando sueña es volver a
repetir los viejos sueños que ya había elaborado
poniendo unos encima de otros
tratando de mentirme,
pero él que es más listo que sí mismo
lo descubre.
En cualquier caso ya no se siente tan triste.

Cuando caminábamos por la calle vi a toda esta gente,
¿Qué aprendes de un corro de muchachos 
negros que te miran desde lo alto?
¿Qué aprendes de ello?
¿No es la verdad evidente?
no puedes creer en alguien
que asegura haber dejado todas sus intenciones,
¿Quién haría algo así?

Cuando alguien miente en el fondo
siempre está diciendo la verdad,
una diferente de la que quería comunicar,
una verdad que tienes que tratar de comprender
desde las manos de los demás,
algunos ojos tampoco dicen nada.

Obedece la señal, obedece la señal
realiza la transacción,
hay seres tan profundos
como un espejo en el fondo del mar,
algo nunca termina, a pesar de todo
algo te conmueve.
Algo hace que deje de ser la persona que era
para convertirme en la persona que soy.
No trates de atarte, es estúpido,
no trates de amarrarte para que la sal te golpeé la cara.

Son días demasiado largos
pero te voy a decir una cosa porque todavía te quiero,
porque todavía te quiero y sé que te duele,
no la vida sino también la planta de los pies
y sé que amas a tu madre tanto
como yo amo a la mía
y que ella te ama tanto como mi madre me ama.
Te voy a decir una cosa porque sé que tienes frío conmigo
y que yo tengo frío siempre
y trato de soportarlo mirándote la boca:
por favor ven
por favor


ven.




domingo, 16 de agosto de 2015

Hipótesis



Puede ser que me haya sentado a escribir esto porque:

Cuando bajé por primera vez con un tanque de oxigeno hasta el fondo del mar, creí que las burbujas lucían como medusas y entonces me olvide de respirar durante casi dos minutos.

Porque fui instruida en un evangelio que daba por sentado el hecho de que todos los corazones estaban rotos y debían ser reparados. Porque la palabra es Dios, y su verbo no puede ser conjugado. Porque la biblia me habla cada día de mi propia soledad y yo la oigo en silencio y a veces lloro y otras veces pienso en ángeles que no se parecen a nada que yo haya alucinado antes.

Porque Roque Dalton un día escribió Poems in law to lisa.

Porque he visto el corazón de grandes chicos hundirse y apagarse con la idea de un sueño cualquiera, sufriendo la doble desgracia de querer entristecerse tanto como Sarah Kane y conseguirlo.

Porque cuando Geof Gaylord asesinó a su amigo imaginario y se entrego a las autoridades, no fue condenado a la pena de muerte, y lloró.

Porque cuando tenía 4 años deje caer por las escaleras una botella de vidrio llena de Katsup, y jamás me pude recuperar de aquella pérdida.

Porque mi corazón se ha hundido y se ha apagado. Porque siempre he preferido bailar sola.

Porque el 9/11, cuando mis  ojos vidriosos estaban pegados a la televisión vi que un hombre se arrojaba desde el centésimo piso de una torre sosteniendo una sábana con las manos. Porque mientras lo veía yo estaba brincando en la cama con mi pequeña cara redirigida a la pantalla, y en medio de mi distracción pise la cabeza de un bebé que dormía cerca de mí.  

Porque Michi Panero murió en 2004.

Incluso cuando he bailado con otras personas, es probable que haya estado bailando sola mientras apretaba los parpados muy fuerte hasta que toda mi cara se desdibujara y yo no fuera nadie.

Porque la sábana de aquel hombre no funciono como un paracaídas, sino que lo envolvió de manera desesperada, y después de eso solo vi un punto blanco descender y perderse en el brillo de las ventanas. Porque el bebé que dormía bajo mis pies aquel día, creció y  con el tiempo desarrollo una decena de problemas cognitivos y también una forma craneal bastante inverosímil. Porque yo creo que todo aquello es mi culpa.


Porque mi corazón no es un músculo, y yo no soy un organismo.






viernes, 17 de julio de 2015

La vida de mi padre (Fragmento) - Raymond Carver





En Yakima un médico se encargo de que mi papá fuera a un psiquiatra. Mi madre y yo tuvimos que acudir a la asistencia pública, como entonces se decía, y el condado le pagaba al psiquiatra. El psiquiatra le preguntó a mi papá, “¿Quién es el presidente?”. Al fin una pregunta que podía contestar. “Ike”, dijo mi papá. Sin embargo lo llevaron al quinto piso del Valley Memorial Hospital y empezaron a tratarlo con electrochoques. Yo estaba ya casado y a punto de comenzar mi propia familia. Mi papá estaba todavía encerrado allí cuando mi esposa fue al mismo hospital, un piso más abajo, para tener nuestro primer niño. Después del parto subí a darle la noticia a mi papá. Me dejaron pasar por una puerta de acero y me mostraron dónde podía encontrarlo. Estaba entado en un diván con una manta sobre el regazo. Hola, pensé, ¿Qué diablos le pasa a mi papá? Me senté a su lado y le dije que era abuelo. Dejó pasar un minuto y luego dijo: “me siento como un abuelo.” Fue todo lo que dijo. No sonrió ni se movió. Estaba en un salón grande con un montón de gente. Luego lo abracé y empezó a llorar.

De alguna manera salió de allí. Pero entonces vinieron los años en que no pudo trabajar y se pasaba el tiempo en casa tratando de imaginar qué iba a ser de él y qué había hecho de malo para terminar así. Mi madre pasaba de un empleo miserable a otro. Mucho después comenzó a hablar del tiempo cuando él estuvo en el hospital y de los años siguientes como de la época cuando "Raymond estaba enfermo". La palabra enfermo no volvió a ser la misma para mí.

(…)

En esos años yo estaba tratando de levantar mi propia familia y de ganarme la vida. Pero, por una cosa o por otra, siempre nos estábamos mudando. No podía seguirle la pista a mi papá. Sin embargo, en una Nochebuena tuve la oportunidad de contarle que quería ser escritor. Lo mismo hubiera podido decirle que quería ser cirujano plástico. "¿De qué vas a escribir?", quería saber. Después, como para ayudarme, dijo: "Escribe sobre cosas que sepas. Escribe sobre esas excursiones a pescar que hacíamos." Dije que lo haría, pero sabía que no sería así. "Mándame lo que escribas", dijo. Dije que sí, pero después no lo hice. No estaba escribiendo nada sobre pescar, y no creo que le hubiera interesado particularmente, o incluso que hubiera entendido, lo que estaba escribiendo en esos días. Además, no era un lector. No el tipo de lector para el que me imaginaba estar escribiendo.

(…)

Después del servicio en la funeraria, cuando ya habíamos salido, una mujer a la que no conocía vino hacia mí y dijo: "Está más feliz donde se halla ahora". Me quedé mirándola hasta que se alejó. Todavía recuerdo el sombrerito que usaba. Luego unos de los primos de papá —no sabía su nombre— se me acercó y me tomó de la mano. "Todos los extrañamos", dijo y yo sabía que no lo había dicho por ser amable.


Empecé a llorar por primera vez desde que recibí la noticia. Antes no había podido. No había tenido tiempo, para empezar. Entonces, de pronto, no podía contenerme. Abracé a mi mujer y lloré mientras ella decía y hacía lo que podía para consolarme allí en medio de esa tarde de verano.





lunes, 22 de junio de 2015

La broma infinita (Fragmento) - David Foster Wallace

6 DE NOVIEMBRE,
AÑO DE LA ROPA INTERIOR PARA ADULTOS DEPEND

Si en virtud de la caridad o de una circunstancia desesperada, alguno de vosotros pasa una breve temporada en una institución para la rehabilitación de las Sustancias como puede ser la Ennet House, patrocinada institucionalmente por la ciudad de Enfield, Massachusetts, se enterará de muchas cosas exóticas y nuevas.

(…) Que existe cierto tipo de personas que llevan en la billetera una foto de su terapeuta. Que (y esto es tanto un alivio como una rara clase de decepción) los penes negros tienden a tener en su conjunto el mismo tamaño que los penes blancos. O que no todos los varones norteamericanos están circuncidados.

Que una paradoja pocas veces mencionada de la adicción a la Sustancia es que una vez que estás lo bastante esclavizado por una Sustancia como para necesitar dejarla para salvar el pellejo, la Sustancia esclavizadora se ha vuelto tan importante para ti que estás a punto de perder la cabeza cuando te la quitan. O que a veces, cuando tu Sustancia favorita te ha sido retirada para salvarte la vida, cuando te arrodillas para hacer las requeridas oraciones diurnas y nocturnas, te encontrarás rogando que te sea posible perder la cabeza, envolverla en algún periódico viejo o algo así y dejarla en un callejón para que se las arregle sin ti.

Que algunas personas jamás simpatizarán contigo, hagas lo que hagas. (…) Que por más inteligente que te creas, eres siempre mucho menos inteligente que eso.
Que el Dios de Alcohólicos Anónimos, Narcóticos Anónimos, Cocainómanos Anónimos al parecer no exige que creas en Él/Ella/Ello para que Él/Ella/Ello te ayude. Que si se abandona la mierda del machismo, el llanto masculino en público no solo es muy masculino, sino que también sienta bien (dicen).

 (…) Que dormir puede ser una forma de escape emocional y que con un esfuerzo sostenido se puede abusar de esa actividad. Que una persona no te tiene que gustar para aprender algo de él/ella/ello. Que el aislamiento no es una función de la soledad. Que es posible enojarse tanto que realmente llegas a verlo todo rojo. Que alguna gente verdaderamente roba y que robará cosas que son tuyas. Que muchos de los adultos de Norteamérica no saben leer de verdad, ni siquiera con un equipo de ROM e hipertexto con funciones de AYUDA para cada palabra. Que las alianzas exclusivistas y la exclusión y el cotilleo pueden ser formas de escape. Que la validez lógica no es garantía de verdad. Que la gente mala nunca piensa que es mala, sino más bien que todos los demás son malos. Que es posible aprender cosas valiosas de una persona estúpida. Que requiere esfuerzo prestar atención a cualquier estímulo durante más de unos pocos segundos. Que de repente y sin previo aviso quieres colocarte con tu Sustancia de forma tan imperiosa que piensas que seguramente te morirás si no lo haces y te puedes quedar sentado allí restregándote las manos en las piernas y en la cara, queriendo pero no queriendo, si eso tiene sentido, y si puedes aguantarte y no tocar la Sustancia durante el mono, ese mono pasará eventualmente, se irá, al menos por un rato. Que estadísticamente es más fácil para gente de bajo cociente de inteligencia dejar la adicción que para la gente de un mayor poderío neuronal. (…) Que es posible abusar de medicamentos para el resfriado y las alergias de forma adictiva. Que el NyQuil tiene una graduación superior a 50. Que las actividades aburridas se convierten perversamente en mucho menos aburridas si te concentras lo suficiente en ellas. Que si hay bastante gente en una habitación en silencio bebiendo café es posible reconocer el sonido del vapor que sale del café. Que a veces los seres humanos solo tienen que sentarse en un sitio y eso ya les duele. Que te importará muy poco lo que los demás piensen de ti cuando te des cuenta de lo poco que piensan en ti. Que existe algo llamado bondad en estado puro, sin aleaciones y sin agendas. Que es posible caer dormido durante un ataque de ansiedad. Que concentrarse intensamente en cualquier cosa es un trabajo muy duro.Que la adicción es una enfermedad o una enfermedad mental o una condición espiritual (como en los «pobres de espíritu») o un desorden neurológico o afectivo o de carácter.

Que la mayoría de la gente adicta a una Sustancia también es adicta a pensar, lo cual significa que mantienen una relación compulsiva y enfermiza con su propio pensamiento. Que el bonito término de los AA de Boston para el pensamiento adictivo es: Análisis-Parálisis. Que los gatos cogerán, de hecho, una violenta diarrea si les das leche, o sea, lo contrario de la imagen popular sobre los gatos y la leche. Que simplemente es mucho más agradable estar contento que indignado. Que el noventa y nueve por ciento del pensamiento de los pensadores compulsivos  versa sobre sí mismos; que el noventa y nueve por ciento de este pensamiento sobre sí mismos consiste en imaginarse y luego aprestarse a las cosas que están a punto de sucederles, y luego, extrañamente, si dejan de pensar en eso, el cien por cien de las cosas en que ocupan el noventa y nueve por ciento de su tiempo y energía imaginando y preparándose para todas las contingencias y consecuencias que de ellas se puedan derivar, jamás son buenas. Y que, por tanto, esto se relaciona de forma bastante interesante con la necesidad de los recién llegados a la sobriedad de rezar para perder literalmente la cabeza. En pocas palabras, que el noventa y nueve por ciento de la actividad de esa cabeza consiste en acojonarse a sí misma. Que es posible hacer huevos escalfados en un microondas. Que el término callejero para lo maravilloso es «cabreante». Que cada uno estornuda diferente. Que nadie que haya estado en la cárcel vuelve a ser el mismo. Que no es imprescindible practicar el sexo con una persona para que esta os pase sus ladillas. Que uno se siente mejor en una habitación limpia que en una sucia. Que a la gente a la que hay que tener más terror es la gente aterrorizada. Que se necesita mucho valor para mostrarse débil. Que no hay que pegarle a nadie aunque se tengan muchas ganas de hacerlo. Que ningún instante individual y concreto es en sí mismo insoportable.

Que nadie que haya estado lo bastante esclavizado por una Sustancia como para tener que dejarla y que lo haya hecho con éxito durante un tiempo y se haya portado bien y que por alguna razón haya vuelto a ella otra vez, ha afirmado «jamás» que le alegra haber vuelto a la esclavitud de la Sustancia, jamás. (…) Que casi todo el mundo se masturba. Y parece ser que bastante.

Que el cliché «No sé quién soy» resulta ser, por desgracia, algo más que un cliché. Que tratar de bailar sobrio es algo muy diferente. (…) Que gente distinta tiene ideas radicalmente distintas sobre su propia higiene básica. Que, perversamente, a menudo es más divertido querer algo que poseerlo.

Que si haces algo por alguien sin hacerle saber a esa persona que fuiste tú y sin decirle a nadie lo que hiciste ni que fuiste tú ni de ninguna manera pretendes que se te dé crédito por ello, pues entonces lo que haces es una otra forma de intoxicación.Que también se 
puede abusar de la generosidad gratuita.

Que hacer el amor con alguien que no te importa luego te hace sentir más solo que no haberlo hecho. Que es permisible querer «algo».


Que Dios –a menos que seas Charles Heston o estés confuso, o ambas cosas– habla y actúa exclusivamente por medio de los seres humanos, en el caso de que Dios exista. Que Dios tiene el problema de si tú crees o no que existe Dios en un puesto bastante bajo de la lista de cosas que a Él/Ella/Ello le interesan con respecto a ti.


martes, 5 de mayo de 2015

Mes 03 año 15



Mes 03 año 15
mañana voy a hacer un viaje muy raro que no entiendo,
escucho a mi madre pensando
acerca del éxito,
un diamante brillante metido en su corazón,
unas manos susurrando cosas a los demás,
obtener un enorme trabajo
hacer algo más que sobrevivir,
tocar con las esquinas de tu vida
la vida de los otros.

Amo a mi madre

Veo su cara,
sé que esta angustiada
y no puedo remediarlo,
tengo miedo,
pero no es miedo, es cansancio,
es desconocimiento de causa,
es una boca que no habla,
es un viaje que no te interesa,
es un muro que no te dice nada,
es una persona que no conoces,
es un vuelo solitario en un avión
hacía una ciudad de calles estrechas,
es el calor
un sentimiento que todavía no entiendes
o por el que has pasado sin darte cuenta,
es decir adiós a tus amigos
y llorar describiéndoles una noche fresca.

Tu fe crece,
pero no olvides que hay un enemigo,
una piedra volcánica ardiente en un camino
que vas a recorrer desnudo y con los ojos cerrados,
tu corazón es rápido pero se detiene de golpe,
no olvides que no hay imagen para mantener,
no olvides que hay que hacer demasiadas cosas como para
detenerte.